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Hay movimientos cristianos para la protección del medio ambiente que son verdaderamente proféticos

25 April 2017 Sin Comentarios
Entrevista a Howard A. Snyder realizada por La Voz del Interior, Córdoba, Argentina.
18 de abril, 2017.
 

En los ámbitos cristianos la publicación de la encíclica Laudato Si’, del papa Francisco, ha estimulado el debate y el compromiso en torno al cuidado del ambiente (la “casa común”). ¿Qué ha generado este documento papal en los no-cristianos, en los organismos internacionales y en los gobiernos del mundo, sobre todo en las grandes potencias?

Laudato Si’ es un documento maravilloso, una declaración profética firmemente basada en la Escritura y la tradición cristiana. El respeto por el cuidado de la creación que expresa Francisco es una necesidad de hoy. La importancia de la encíclica está en que pone énfasis en el gran contraste entre la perspectiva cristiana de la creación y la perspectiva no cristiana o secular que ve el orden creado meramente como recursos naturales que se usan para lucrar y apoyar una economía en crecimiento. Esta perspectiva secular no cristiana, al final de todo, es autodestructiva, ya que los recursos naturales no son ilimitados. Al convertir estos recursos en productos para comerciar, se producen muchos efectos dañinos que van desde la polución hasta la deforestación, la opresión y explotación de los pobres. Los recursos de la tierra pueden ser utilizados para nuestro beneficio y para sostener y enriquecer la vida, pero se debe hacer con responsabilidad, y de manera consistente con la mayordomía del medio ambiente. Desconozco cuánto ha generado de debate el Laudato Si’ en el ambiente fuera de la iglesia. Lo que sé es que provee un recurso importante para continuar la lucha a favor del medio ambiente. Esto es importante especialmente para cristianos, pero también para personas de buena voluntad de cualquier filosofía o religión, quienes están atentos al problema de la destrucción de la creación y que están trabajando en soluciones políticas y sociales sostenibles que beneficien a todas las personas, no sólo a los ricos, de acuerdo a la enseñanza del evangelio de Jesucristo.

Yo, en forma personal, estoy conforme con el Laudato Si’, en el cual encuentro enseñanza e inspiración. Provee una perspectiva fundamentalmente cristiana, sea católica, protestante, ortodoxa u otras, por lo cual todas ellas deberían poder apoyarla y utilizarla como punto de unificación. También provee recursos y perspectiva que apoyan en forma vigorosa y total la implementación del Acuerdo de París.

 

¿Cuál es el peso o la influencia real que los movimientos cristianos relacionados con la ecología pueden ejercer en el mundo para un efectivo cambio de conciencia?
El Papa Francisco comienza el Laudado Si’ con una referencia a Francisco de Asís. De hecho el título Laudato Si’ es una frase del santo Francisco. El Papa dijo que “él no quería escribir esta encíclica sin volver a esa figura atractiva e inspiradora cuyo nombre lo tomé como guía e inspiración cuando fui elegido obispo de Roma”. El Papa Francisco se refiere al santo Francisco como “el mejor ejemplo de defensa de los vulnerables y la ecología integral que se vive con gozo y en forma auténtica”,  como uno que “tiene una carga especial por la creación de Dios, por los pobres y los marginados”. Un punto importante es que Francisco de Asís fundó un movimiento de transformación cultural, un movimiento de jóvenes que se difundió con una velocidad increíble hacia Europa, América Latina y otros lugares. Dentro de los 50 años posteriores a la muerte de Francisco, en 1222, comunidades franciscanas fueron fundadas en muchos lugares del mundo, y el impacto continua hasta el día de hoy.
Yo creo que Dios utiliza movimientos, especialmente movimientos de jóvenes, para renovar la iglesia y cambiar el mundo. Movimientos ideológicos y de preocupación individual pueden influenciar la opinión pública y fomentar preocupaciones que afectan la política de naciones, instituciones globales, corporaciones transnacionales, como también de iglesias. Por lo tanto, creo que hay movimientos cristianos para la protección del medio ambiente que son verdaderamente proféticos. Creo que el Espíritu de Dios los puede usar para cambiar sociedades humanas para que vivan en una relación de mayordomos del orden de la creación, en vez de su autodestrucción. Escribí sobre este tema en más detalle en mis libros “La salvación de toda la creación” y “Coherencia en Cristo”, de Ediciones Kairós.

 

Desde hace algunos años se escucha que las próximas “guerras mundiales” serán por el agua o por los recursos que se están agotando. ¿Le parece a usted que ya estamos transitando esta “profecía”? ¿Cuáles son esas “guerras”?
Estoy totalmente de acuerdo en que las luchas mayores de índole internacional en las próximas décadas tendrán que ver con los efectos ambientales de cambio climático, polución, niveles de aumento de los océanos y la injusta y generalizada explotación de la creación. Los conflictos mayores y desastres que hoy ya experimentamos, en muchos casos tienen un importante componente ambiental. Por ejemplo, los recientes aludes en Colombia fueron provocados, en parte, por cambios climáticos inusuales que a su vez fueron provocados por alteraciones mayores a nivel clima, que han ido empeorando por la deforestación. Por supuesto, desastres como sequías y hambrunas son causados y empeorados por la destrucción del medio ambiente.
Desconozco si estos conflictos por los recursos llevarán a un mayor número de tensiones locales, como guerras civiles; o a un mayor conflicto global, como una guerra mundial. Sin embargo, la historia nos muestra que las personas pueden vivir en comunidad y en armonía con el otro cuando la tierra prospera, pero la destrucción de los recursos que todos necesitamos, como comida, agua y belleza natural, nos lleva inevitablemente a conflictos.

 

¿En qué puede derivar o cómo puede afectar la evidente falta de coincidencias en materia ambiental entre las políticas del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y las enseñanzas del papa Francisco? ¿Cómo viven esta contradicción los católicos norteamericanos?
 Este desacuerdo, que es obvio, proviene de dos cosmovisiones distintas. El Papa Francisco habla y actúa desde una cosmovisión bíblico-cristiana. Donald Trump opera desde una cosmovisión humanista de corta vista, la cual es egocéntrica, empresarial y pro-enriquecimiento, que no toma en cuenta el bien común ni la mayordomía de la tierra.
La formación del Papa Francisco en Argentina y su preocupación y opción preferencial por los pobres son influencias importantes en su encíclica. Yo veo esa cadena de circunstancias como providencial. Hasta ahora, las políticas de Donald Trump sobre temas del medio ambiente son a la vez anticristianos y antihumanas. Ellas demuestran la ignorancia acerca de la forma en que los ecosistemas de la tierra funcionan. En este sentido son contrarias también a la buena práctica de la ciencia. Sin embargo, en un sentido positivo, estas políticas están fomentando una contrapropuesta. Hay evidencias de que hay movimientos nuevos que defienden la creación y los derechos humanos en EEUU y otros lugares. En esta área el ejemplo del Papa Francisco y su encíclica pueden ser recursos importantes.
Personalmente no sé cómo los católicos de Norteamérica enfrentan la contradicción entre las enseñanzas del Papa (y de la Biblia) sobre puntos del medio ambiente y las políticas de Donald Trump. Sin embargo, la mayoría de los católicos del mundo tienden a ser más progresistas acerca de estos temas que la administración de Trump, y que muchos de los miembros del Congreso que son políticamente conservadores.
Yo no he visto información acerca de esto, pero mi forma de ver el tema es que la mayoría de los católicos no apoyarían la política anti-creación que hasta ahora ha implementado la administración de Donald Trump.

 

 

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