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La compasión suple lo que le falta a la teología

17 June 2010 6 Comentarios

Por C. René Padilla

Lo que hace posible una misión de amor genuino, al estilo de Cristo, es la compasión. Cuando no hay compasión, podemos tener dinero para llevar a cabo programas de acción social y (tal vez) una ideología para motivarnos y darnos sueños de un nuevo mundo, pero entonces nuestra misión no es al estilo de Jesús.
Siempre ha habido cristianos que tienen una teología muy “progresista” pero que no viven de acuerdo con ella. Su teología es muy idealista, pero su vida práctica no refleja lo que ella dice. Sin embargo, también pasa lo contrario: hay cristianos cuya teología deja mucho que desear, pero cuya vida práctica nos sorprende: es una vida motivada por la compasión, una vida de servicio en respuesta a las necesidades del prójimo, de preocupación por los niños, de identificación con los pobres, de voluntad de hacer todo lo posible para cambiar la situación de las personas más vulnerables de la sociedad. Se diría que la compasión suple lo que le falta a la teología.

Una temática constante en la mayoría de las grandes conferencias organizadas por gente evangélica, en las últimas tres décadas, es la responsabilidad de los cristianos frente a las necesidades sociales, políticas y económicas de nuestros pueblos. Lo que hoy día estamos viendo es en gran medida el resultado, no solamente de esos congresos o reuniones, sino de toda una labor teológica y pedagógica, conjugada con el serio agravamiento de la situación, que exige a muchos a tomar conciencia de que no es posible seguir predicando un evangelio desencarnado de la realidad.

Hasta muy recientemente mucha de la evangelización de las iglesias evangélicas era desencarnada. Se orientaba a la salvación del alma pero pasaba por alto las necesidades del cuerpo. Ofrecía la reconciliación por medio de Jesucristo, pero dejaba de lado la reconciliación del hombre con su prójimo, basada en el mismo sacrificio de Jesucristo. Proclamaba la justificación por la fe, pero omitía toda referencia a la justicia social enraizada en el amor de Dios por los pobres.

Frecuentemente este énfasis estaba vinculado a otro, muy grande, en el crecimiento numérico de la Iglesia. A cuenta de incrementar el número de miembros en las filas evangélicas, se caía en la reducción del Evangelio, haciendo de éste un mensaje para el individuo pero no para la sociedad, para la vida privada pero no para la pública. Muchas iglesias no han superado todavía estas distorsiones, y las controversias les impiden participar creativamente en lo que Dios quiere hacer en el mundo para cumplir su propósito redentor. Sin embargo, hoy abundan casos de ministerio integral que muestran un cambio radical que se está dando en el pueblo evangélico latinoamericano en lo que atañe a la manera de encarar su ministerio. Son señales que apuntan a un nuevo día en la historia de la Iglesia evangélica en América Latina. Y lo que hace posible esas señales no es otra cosa que la compasión.

6 Comentarios »

  • Gustavo said:

    Muito bom! Precisamos de mais cristãos produtores e menos cristãos consumidores, mais doações de tempo e menos de dinheiro.
    Muito boas palavras.

  • José Luis said:

    Gracias Rene por la pertinencia de su artículo. Un oportuno llamado a contrastar dos modelos teológicos; compasión vs. números, comunión vs. Megaiglesias, fraternidad vs. funcionalidad desencarnada.
    Un gran abrazo.

  • Reinaldo L. Garcia said:

    Este artículo es como un vaso de agua fresca para el sediento. Identifica realidades que me inquietan profundamente. Trabajo con familias en crisis y entiendo que la Iglesia debe asumir un rol social más activo. Es mi anhelo que ese cambio radical se convierta en realidad en mi Puerto Rico.

  • Daniel Edgardo said:

    Apreciado Rene: Como siempre muy lucida su reflexión. Es un desafio diario salir del individalismo y poder extendernos compasivamente a nuestros prójimos. Expresar una compasión no paternalista, ni para ser vistos por otros. Sino una que se encarna en actos concretos de servicio, acompañamiento y cercania con las personas. Quiero ser parte de ese modelo de ministerio. Un abrazo con todo afecto. Daniel

  • Mario Gonzalez Torres said:

    Estimado Rene: Muchas gracias por esa reflexion tan acertada, que refleja el vacio que mucha de nuestra teologìa latinoamericana tiene.
    Saludos desde Costa Rica.

    Mario Gonzalez Torres

  • tito said:

    Muy saludable este artìculo ( aunque mas que un artìculo) sino un llamado a refleccionar sobre la practicidad del evangelio, que nuestra Iglesias deberiamos tomar en conjunto cada enseñanza de Señor y darle un sentido de vivencia , para que la sociedad pueda conocer a nuestro Salvador………….
    bendiciones tito

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