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El futuro del Movimiento de Lausana

3 November 2010 22 Comentarios

C. René Padilla

Las cifras relacionadas con el Tercer Congreso Internacional de Evangelización Mundial que se llevó a cabo en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, del 17 al 24 de octubre bajo el lema “En Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo” (2Co 5:19) son impresionantes. Estuvieron presentes más de 4.000 participantes de 198 países. Además, hubo unos 650 sitios de internet conectados con el Congreso en 91 países y 100.000 “visitas” de 185 países. Esto significa que muchos miles de personas de todo el mundo pudieron asistir a las sesiones por medio de internet. Doug Birdsall, el Presidente Ejecutivo del Movimiento de Lausana, probablemente tiene razón al afirmar que Ciudad del Cabo 2010 fue “la asamblea evangélica  global más representativa de la historia”.  Sin duda, este logro fue en gran medida el resultado de su esfuerzo de mucho tiempo para que eso sucediera.

Igualmente impresionantes fueron los muchos arreglos prácticos que se hicieron antes del Congreso. Además del difícil proceso de selección de los oradores para el plenario y para los “multiplexes” (seminarios electivos) y las sesiones de diálogo, los traductores y los participantes de cada país representado, había dos tareas que deben haber involucrado muchísimo trabajo antes del Congreso: la Conversación Global de Lausana para posibilitar que mucha gente alrededor del mundo hiciera sus comentarios e interactuara con otros aprovechando los avances tecnológicos contemporáneos, y la redacción de la primera parte (la teológica) del Compromiso de Ciudad del Cabo redactado por el Grupo de Trabajo Teológico de Lausana bajo la dirección de Christopher Wright.

Una evaluación positiva de Lausana III
La mejor manera de comprobar el valor de una conferencia como Lausana III es analizar los resultados concretos que ella produce posteriormente en relación con la vida y misión de la iglesia. Por esta razón, la presente evaluación de la conferencia que acaba de realizarse en Ciudad del Cabo tiene que considerarse nada más que como una evaluación preliminar.
Cada uno de los seis días del programa (con un día libre entre el tercero y el cuarto) tenía un tema:
1)    Lunes: Verdad: comprobar la verdad de Cristo en un mundo pluralista globalizado.
2)    Martes: Reconciliación: construir la paz de Cristo en nuestro mundo dividido y quebrantado.
3)    Miércoles: Religiones mundiales: dar testimonio del amor de Cristo a personas de otras religiones.
4)    Viernes: Prioridades: discernir la voluntad de Dios para la evangelización en nuestro siglo.
5)    Sábado: Integridad: llamar a la iglesia a regresar a la humildad, la integridad y la sencillez.
6)    Domingo: Coparticipación: coparticipar en el Cuerpo de Cristo con miras a un nuevo equilibrio global.

Cada uno de estos temas clave, calificados como “los mayores desafíos a la iglesia en la siguiente década”, era el tema del estudio bíblico y la reflexión teológica cada día por la mañana. El texto bíblico que se usaba en la serie intitulada “Celebración de la Biblia” era la carta a los Efesios. Uno de los aspectos más positivos del programa fue el estudio inductivo del pasaje del día en grupos, cada uno formado por seis miembros sentados alrededor de una mesa. Esto proveyó a los miembros del grupo la oportunidad de aprender juntos y de orar el uno por el otro, desarrollar nuevas amistades y construir alianzas para el futuro. Al estudio bíblico en grupos le seguía la exposición del pasaje de Efesios seleccionado para ese día. Sin minimizar la importancia de la música, el drama, las artes visuales, los relatos y las presentaciones de “multimedia”, un alto porcentaje de los participantes sintieron que el tiempo dedicado a “Celebrar las artes” podría haberse reducido para dar más tiempo a “Celebrar la Biblia”, una actividad que apreciaron muchísimo.

Cabe hacer mención especial de varios de los testimonios que dieron en sesiones del plenario por la mañana ciertas personas cuya experiencia de vida ilustraba claramente el tema del día. ¿Quién que haya estado allí podrá olvidar, por ejemplo, a la joven palestina y al joven judío que hablaron juntos sobre el significado de la reconciliación en Cristo por encima de las barreras raciales? ¿O a la misionera estadounidense que habló sobre testificar del amor de Cristo con personas de otras religiones, y contó cómo varios cristianos, incluyendo a su esposo, médico de profesión, fueron asesinados por musulmanes mientras regresaban de un pueblo aislado donde habían estado sirviendo movidos por la compasión cristiana en Afganistán?

En los multiplexes y las sesiones de diálogo de cada día por la tarde se exploraban en profundidad las implicaciones prácticas del estudio bíblico y la reflexión bíblica de la mañana. Por cierto, el debate más relevante sobre los diferentes temas no se realizaba necesariamente dentro de los límites de tiempo asignados en el programa sino en las conversaciones informales fuera del programa oficial. De todos modos, es un hecho que mucha de la reflexión más rica sobre asuntos relacionados con problemas globales contemporáneos se daba en las sesiones de la tarde. Estas sesiones participativas, en las que se tomaban muy en cuenta la comprensión de la diversidad de perspectivas representadas, la contextualización de ideas, modelos, contactos y materiales, y el compromiso para articular planes de acción, serán la base para la segunda parte del Compromiso de Ciudad del Cabo. El plan es publicar el documento de dos partes (la teológica y la práctica) con una guía de estudio a fines de noviembre.

De los veintidós multiplexes que se ofrecieron durante el Congreso, hubo especialmente tres que enfocaban asuntos que podrían considerarse como los más críticos para el hemisferio Sur: la globalización, la crisis ambiental, y la riqueza vs. pobreza. Estos tres factores están vinculados íntimamente entre sí y, en vista del enorme impacto que producen en millones de personas en el mundo de las grandes mayorías, merecen mucha más atención que la que han recibido hasta el momento por parte del movimiento evangélico.

Serias deficiencias
Según la definición oficial de su misión, el Movimiento de Lausana existe para “fortalecer, inspirar y equipar a la Iglesia para la evangelización mundial en nuestra generación, y exhortar a los cristianos sobre su deber de participar en asuntos de  interés público y social”. Un análisis detenido de esta definición refleja la dicotomía que ha influido en un gran segmento del movimiento evangélico especialmente en el mundo occidental: la dicotomía entre evangelización y responsabilidad social. A causa de esa dicotomía, relacionada estrechamente con la dicotomía entre lo secular y lo sagrado, el Movimiento de Lausana se propone “fortalecer, inspirar y equipar a la Iglesia para la evangelización” pero  sólo “exhortar a los cristianos” respecto a su responsabilidad social. El presupuesto implícito es que la misión prioritaria de la iglesia es la evangelización concebida en términos de comunicación oral del Evangelio, en tanto que la participación en asuntos de interés público y social—las buenas obras por medio de las cuales los cristianos cumplen su vocación como “luz del mundo” para la gloria de Dios (Mateo 5:16) — son un deber secundario para el cual los cristianos no necesitan ser fortalecidos, inspirados y equipados, sino sólo exhortados.

En la exposición bíblica del martes basada en Efesios 2 (el segundo día del Congreso) se aclaró, a partir del texto bíblico, que Jesucristo es nuestra paz (v. 14), hizo nuestra paz (v. 15) y predicó paz (v. 17). En otras palabras, en Cristo el ser, el hacer y el proclamar paz (shalom, vida en abundancia) son inseparables. La iglesia es fiel al propósito de Dios en la medida en que ella prolonga la misión de Jesucristo en la historia manifestando la realidad del Evangelio concretamente no sólo por lo que dice sino también por lo que es y por lo que hace. La misión integral de la iglesia está enraizada en la misión de Dios en Jesucristo, misión que involucra a toda la persona en comunidad, a la totalidad de la creación y cada aspecto de la vida.

La exposición bíblica basada en Efesios 3 al día siguiente puso en relieve la urgente necesidad que tiene el Movimiento de Lausana de aclarar teológicamente el contenido de la misión del pueblo de Dios. En contraste con lo que se había dicho el día anterior, el predicador designado para el miércoles afirmó que, si bien la iglesia se preocupa respecto a toda forma de sufrimiento humano, ella se preocupa especialmente por el sufrimiento eterno  y consecuentemente está llamada a dar prioridad a la evangelización de los perdidos.

Una seria deficiencia de Lausana III fue no dar tiempo para la reflexión seria sobre el compromiso que Dios espera de su pueblo en relación con su misión. Lamentablemente, no hubo tiempo para dialogar sobre el Compromiso de Ciudad del Cabo, sobre el cual el Grupo de Trabajo Teológico dirigido por Christopher Wright había trabajado por un año con la intención de circularlo a comienzos del Congreso. Se repartió el documento apenas el viernes por la noche y no se tomaron medidas para que los participantes por lo menos escribieran sus comentarios personales sobre él antes del cierre de la conferencia en respuesta a preguntas específicas. Según el Comité Ejecutivo, ¡no había tiempo para eso! La postura negativa asumida por los organizadores del programa respecto a la recomendación de un grupo de participantes ancianos interesados en lograr que todos los participantes vieran el documento como algo suyo propio no sólo conspira contra ese propósito. Es también una señal que el Movimiento de Lausana está todavía muy lejos de alcanzar la coparticipación sin la cual no tiene base para considerarse un movimiento global.

En contraste con el tratamiento que recibió el documento producido por el Grupo de Trabajo Teológico, el miércoles se dedicó una sesión plenaria completa a la estrategia para la evangelización del mundo en esta generación —una estrategia elaborada en los Estados Unidos sobre la base de una lista de “grupos de gente no alcanzados” preparada por el Grupo de Trabajo Estratégico de Lausana. Tal estrategia reflejaba la obsesión por los números, típica de la mentalidad de mercado que caracteriza a un sector del movimiento evangélico de los Estados Unidos. Por otra parte, según muchos de los participantes del Congreso que conocen de primera mano las necesidades de sus respectivos países en relación con la evangelización, la lista de grupos de gente no alcanzados no hacía justicia a la situación real. ¡Curiosamente, en la lista no constaba ningún grupo no alcanzado en los Estados Unidos!

Otra deficiencia de Lausana III fue que, como señaló el Grupo de Interés en la Reconciliación ya hacia el final del Congreso, no se hizo ninguna mención oficial del hecho que éste estaba realizándose en un país que hasta hace pocos años estaba dominado por el apartheid y todavía sufre la injusticia social resultante de esa política. En efecto, el Congreso se realizó en el Centro Internacional de Convenciones que se construyó sobre tierra que se le reclamó al mar con los escombros del Distrito Sur de la Ciudad del Cabo cuando, en 1950, ese distrito fue declarado zona para gente blanca exclusivamente. En consecuencia, unos 60.000 habitantes negros fueron expulsados del área a la fuerza y sus hogares fueron arrasados por completo. Sin embargo, los organizadores de Ciudad del Cabo 2010  hicieron oídos sordos al pedido del Grupo de Interés en la Reconciliación que el Congreso, rechazara oficialmente “las herejías teológicas que dieron sustento al apartheid” y lamentara “el sufrimiento socioeconómico que es el presente legado del apartheid”. Uno se pregunta cuán serios son los líderes del Movimiento de Lausana en su compromiso con el Pacto de Lausana, según el cual “el mensaje de salvación encierra también el mensaje de juicio de toda forma de alienación, opresión y discriminación, y no debemos temer el denunciar el mal y la injusticia dondequiera que éstos existan” (párrafo 5).

La coparticipación en la misión y el futuro del Movimiento de Lausana
Un hecho que hoy reconocen y mencionan con frecuencia quienes tienen interés en la vida y misión de la iglesia a nivel global es que en las últimas décadas el centro de gravedad del cristianismo se ha desplazado del Norte y el Occidente al Sur y el Oriente. A pesar de eso, con demasiada frecuencia los líderes cristianos en el Norte y el Occidente, especialmente en los Estados Unidos, continúan dando por sentado que ellos son los encargados de diseñar la estrategia para la evangelización de todo el mundo. Como se afirma en la página sobre el “Día Seis – Coparticipación” del libro que contiene la descripción detallada del programa del Congreso, “la base del liderazgo organizacional, el control de los recursos financieros y el poder de decisión de la estrategia tiende a permanecer en el norte y el occidente”.

Tristemente, el mayor obstáculo para implementar una verdadera coparticipación en la misión es la riqueza del Norte y el Occidente; la riqueza que Jonathan Bonk, en su importante libro sobre Missions and Money (Misiones y dinero), ha descrito como “un problema misionero occidental”. Si esto es así, y si el Movimiento de Lausana va a contribuir significativamente al cumplimiento de la misión de Dios por medio de su pueblo, ha llegado el momento de que la fuerza misionera conectada con este movimiento, incluyendo a sus estrategas, renuncie al poder del dinero y modele la vida misionera en la encarnación, el ministerio terrenal y la cruz de Jesucristo.

22 Comentarios »

  • Eduardo Canales said:

    René: gracias por tu síntesis: algunas reflexiones. El hegemon evangélico se ha desplazado al Sur y al Este, es decir a Brasil y Corea del Sur, por decir algo. Si las prácticas de los nuevos “invasores” son similares a las de los “antiguos”, dígase USA- Inglaterra, etc, ¿no deberíamos plantearnos que ciertas permanencias son acordes con un proyecto cuyo diseño es mas bien judeo-palestino, más antiguo que moderno?

    2º) La Misión Integral de la Iglesia es un imposible y un absurdo. Es un tímido reflujo de integrismo, clericalismo, mínima separación Iglesia- Estado. La racionalidad moderna tiende a la especialización. Para eso están las instituciones y la red social.
    Si lo que se pretende es ayudar al marginal, nada nuevo: la iglesia lo ha hecho desde pentecostés, y mal diseñado redunda en asistencialismo. Si lo que se entiende por “integral” es la denuncia socio-política y poco más, entonces se atenta contra la constitución divina de la iglesia, cuerpo de Cristo, cuyo potencial emerge del valor proposicional y predictivo de su mensaje.

  • A.B. (Abdul) Alvarez said:

    Estimado hermano René. Gracias por tus observaciones y ponderados comentarios. Es triste, aunque no es sorpresivo, pero después de tantos años y tantos dólares, más o menos todo sigue igual. A Dios gracias, que el obrar de El y de su Espíritu no está ni limitado, ni condicionado, a los liderazgos institucionales aunque estos así lo crean. Menos mal, no se si para bien o para mal, que usualmente estos sínodos evangélicos se suceden tan en las estratósferas del poder eclesiástico, que pasan desapercibidos para la mayoría del Pueblo de Dios. Me agradaría compartir este artículo con algunos hermanos que solo hablan inglés. Tendrás un versión en inglés que me la puedas enviar a mi correo de arriba?
    René, gracias de nuevo y que el Señor te siga usando mucho con Gracia y Poder. Un abrazo fraterno.

  • Rob Haskell said:

    Me gustaría haber ido. Como uno de los participantes en grupo de teología me da lastima de que no le hayan dado tanto enfoque. Después de todo, fue una gran inversión de recursos las reuniones del grupo. Nuestras recomendaciones fueron también muy integrales.

  • José Luis said:

    Muchas Gracias Rene. Leer su síntesis es como haber participado del congreso. Nos preguntamos como Ud bien lo hace: ¿cuán serios son los líderes del Movimiento de Lausana y los resultados de este congreso?. Son muy interesantes sus observaciones!! especialmente sobre el presupuesto implícito del mega – evento; “priorizar la misión oral de la iglesia”. ¡¡que tal!! Que el Señor nos ayude a no hablar tanto!!!

  • Vicente Vieira said:

    Apreciando con grfatitud a la sìnteis global y justamente crìtica del evento, que pese a las deficiencias el Señor que ha visot còmo se ha invertido tantos recurso del Reino, sabrà enrumbar de más a mejor.
    Lamento muy dem veras que Lausann III esté echando al olvido el Pacto de Lausana que es puntal para este movimiento y para la misiòn moderna.
    ¡Qué lástima!

  • Osias Segura said:

    Quien paga la música manda el baile! En cuanto al poder y los recursos que aun controlan los paises Noratlánticos, como en el caso de la reunión de Lausana en Cape Town, me pregunto, quien los mantiene a cuentas?
    Seria interesante preguntarse quien eligió, y la variedad teológica y sociocultural de quienes redactaron la declaración de Lausana en CT? Un ejemplo: El video que presentaron en CT sobre América Latina fue un caricatura de los estereotipos de los anos 80. A quien le encargaron que hiciera ese video? Quien(es) tomo(aron) esas decisiones?
    Hay se ser asertivos, y profeticos para mantenerles a cuentas.

  • Alejandro Field said:

    René: Creo que una forma de ver el Congreso es que no terminó el 24 de octubre sino continúa con reflexiones con las suyas y otras, en un proceso de reflexión y análisis continuo. Considero que evaluaciones como la suya, de un participante y observador calificado, deberían verse como “anexos” integrales al Congreso.

    En cuanto al flujo de dinero del norte al sur, tan importante como analizar la tendencia a la dominación de quienes tienen los recursos monetarios, muchas veces como un hábito incorporado, es hacer lo propio con quienes están dispuestos a recibir estos recursos en vez de generarlos por su cuenta y localmente -aunque sean menos- y a considerar como la meca de su ministerio trabajar en el “norte”. Son dos caras de la misma moneda que se necesitan mutuamente y que no funcionan sin la otra.

  • Shel said:

    Una buena reflexión. Sobre la ‘misión integral’ me parece que es necesario remover el adjetivo conservando el significado, pues la misión de Dios lo da por sentado. Es necesario que la Iglesia abra sus ojos y se de cuenta de que dicha obsesión por los números conduce únicamente a la fabricación de metodologías que tan sólo reducen al complejo ser humano a un dígito.

  • keissy correa said:

    Muchas gracias señor René por sus reflexiones.-

    Me gustaria decir que no estoy de acuerdo con lo planteado por el señor Eduardo Canales, ya que la mision integral de la iglesia, no debe ser entendida como “clericalismo, mínima separación Iglesia- Estad”..ya que el abordaje integral no refiere a un termino weberiano de la racionalidad absoluta..sino mas bien al involucramiento de la iglesia, como parte constiutyente de la sociedad, quien debe ser prójima con los que nos rodean, asumiendo un compromiso que no se dirija exclusivamente al área espiritual, sino que entiende que el individuo tambien vive en sociedad, y sus necesidades tambien son materiales..afectivas…

    No le pescados a la gente..se le debe tambien: enseñar a pescar…

    Muchas bendicones!

  • Dr. German L. Orozco said:

    Laussane III debe seguir como eje Continental de Consulta de toma de concientizacion de los momentos en que la Iglesia Evangelica confroonta con los dioses baales de la sociedad pos-moderna. Laussane III debe abrir Nuevos Capitulos por Regiones de cada Continentes.

  • Lizzie Sotola said:

    Gracias René por su análisis tan certero. Me ayuda a entender que no estaba tan desubicada como me sentí cuando expresé conceptos parecidos. Ahora se hace cuesta arriba en mi delegación continuar el proceso y sentí que había ido a hacer algo diferente a lo que hicimos. Fue un tiempo fantástico, me quedo con las bendiciones enormes que jamás imaginé recibir, pero con el sabor de no haber hecho lo comisionado y de vivir otra realidad a la reflejada por el Congreso, que siendo uno mundial, debería haber abarcado más nuestro contexto. Somos el mundo, cantaba Michael Jackson.

    Abrazo mi amigo! Un guste verle y compartir con usted siempre!

  • Carmelo Alvarez said:

    Gracias al colega, hermano y amigo, René Padilla por esa suscinta y precisa evaluación sobre lo acontecido en esa magna reunión del III Congreso de Evangelización Lausana. A los que venimos del campo más ecuménico nos interesan estos eventos por el momento crítico que todos los paradigmas de misión estamos viviendo.

    Este debe ser el momento para una reflexión más detenida y profunda sobre lo que implica ser parte de la misión de Dios en el siglo XXI. Concuerdo con René en la dificultad de lograr que las iglesias del Norte entiendan la transición en que estamos. Ellas podrían ser parte de un nuevo modelo del compartir en la misión si dejaran atrás el maridaje cultural, económico y político con las estructuras dominantes en sus sociedades y siguieran un camino de discipulado que ponga el Evangelio, y su verdadera proclamación, en el reinado de Dios, su igualdad, justicia y equidad.

    El diálogo será un elemento esencial en ese proceso. La humildad es un don que deberíamos cultivar todos y todas en este nuevo aprendizaje sobre lo que demanda Dios de las iglesias en esta hora crucial de la humanidad.

  • Josias Espinoza said:

    Gracias Rene por la descripción de lo que sucedio en laussana 2010; sin embargo veo que hay una pobre exegesis biblica, como en el documento de laussana: “sobre la autoridad y poder de la Biblia”, no representa las investigaciones de exegesis biblica, ni las reflexiones sobre el analisis de la Biblia y las ciencias sociales; a mi criterio este mega evento solo es posible por la cantidad de subencion economica que existio para ese evento. Mi preocupación es ¿porque la hermeneutica, la exegesis, la filologia biblica no son parte de la misión de la Iglesia? creo que en esta sociedad de información al cual pertenecemos debe haber ya criterios claros sobre la Biblia y la misión de la Iglesia.

  • Eduardo Flores said:

    En el tema de Unidad y de Reconciliación, no se ha mencionado ni siquiera un acercamiento a la Iglesia Católica Romana. ¿Tardará mucho que el Movimiento de Lausana rompa las barreras y los prejuicios que llevamos por casi 500 años?

  • Gladys Zuniga said:

    Qué tan real son las intervensiones de cada participante?… Qué tan real son las decisiones tomadas durante las plenarias?… Qué tan cierto es que se sienta la carga de la Responsabilidad social en cada líder?, o simplemente es un utopía?….
    Creo que como iglesia evangelica andamos tomando lechita con y sobre este tema. La verdad es que nadie quiere hacer nada visible y palpablemente. Son unos pocos que creen en la Responsabilidad social de la Iglesia, y los pocos lo hacen con sus propios recursos. Aparte, creo que se ha caído en un problema mucho más grande, y es el de ASISTENCIALISMO, porque con lleva unicamente con llegar, dejar e irse… en cambio la responsabilidad social implica llegar, hacer, enseñar y capacitar para despues irse y dejar a la gente encaminada y enseñada en lo que pueden hacer para salir por sis solos adelante.
    Por otro lado no podemos olvidar que Jesús dijo… “a los pobres los tendréis siempre entre vosotros…”, y que debemos preocuparnos por la pobreza de espíritu de cada habitante sin Cristo en este mundo. Quiera Dios que podamos ver una realidad más clara acerca de este tema en nuestras iglesias evangelicas. Bendiciones y gracias por compartir.

  • JOSIAS MOJICA said:

    exelente la reflexion de nuestro hermanao Rene Padilla, dejando siempre en nuetras mentes puntos a reflexionar en nuestro quehacer evangelistico.

  • René Padilla said:

    La posición de Canales ilustra bien la urgente necesidad de de definir bíblicamente la misión de la iglesia. Las “prácticas [misioneras]de los nuevos ‘invasores’ son similares a las de los ‘antiguos'” no porque son un proyecto cuyo diseño es más bien judeo-palestino, más antiguo que moderno.” Lo son porque “la racionalización moderna tiende a la especialización” y así el movimiento misionero del mundo, afectado profundamente por la modernidad, se especializó en gran medida en salvar almas y plantar iglesias. Gracias a Dios, el movimiento misionero del mundo de las grandes mayorías hoy está recuperando un modelo de misión encarnacional que no separa la fe de las buenas obras, ni el amor a Dios del amor al prójimo. Es a esta manera de concebir la misión cristiana que hoy denominamos “misión integral”. A Canales le haría notar la distinción entre “integral” e “integrismo” y no mantenerse en una posición que se ajusta a “la racionalización moderna” y pretende que la iglesia se ocupe exclusivamente de “lo espiritual” y deje que el Estado se ocupe de lo social se ocupe de todo lo demás.

  • CRISTÓBAL said:

    Hno. René Padilla.
    Mucho agradecemos al Señor por su vida y ministerio. Algunos de sus escritos han sido básicos en la comprensión del Reino que acercó Yeshua con su vida y su enseñanza.
    Queremos bendecir a las Iglesias de Esmeraldas-Ecuador ofreciéndoles un taller-convivencia sobre la nueva realidad del Reino acercado por Yeshua. ¿Qué aspectos básicos debe contener la enseñanza que trate sobre este delicado asunto?
    Reconocemos nuestra deuda, por no agradecerle lo suficiente respecto lo que significa para Latinoamérica y el mundo, sus aportes teológicos que promocionan justamente nuestro privilegio de vivir y hacer conocer los valores del Rey y su voluntad para estos tiempos finales.
    “Venga tu Reino
    hágase tu voluntad”
    Esperamos conocerlo personalmente y poder abrazarlo.
    Cristóbal & Diana
    (hijos-siervos)

  • Impresiones del Congreso Lausana III, desde la perspectiva pastoral salvadoreña : Misión Cristiana Elim said:

    […] 1 Brown, Raymond E. ‘101 preguntas y respuestas sobre la Biblia’. Ediciones Sígueme. Salamanca 1997. P. 22. 2 http://www.kairos.org.ar/blog/?p=469 […]

  • Raymundo said:

    Hermano René.
    Soy uno de los hermanos Cubanos que llegó allí por un milagro de Dios. Varios meses después puedo visitar este sitio y ver su acertado comentario. Me uno en gran medida a su artículo. En lo personal, me gustaría que como cristianos aportáramos un punto de vista más realista en la misión y en nuestro compromiso con este mundo en el que nos ha puesto el Dios reconciliador. ¿Qué podemos hacer en temas tan reales de este mundo como pobreza, maltrato de la mujer, la esclavitud y las enfermedades…? Creo que allí está Dios también y allí lo debemos proclamar y ver obrar. Hoy el criterio triunfalista del cristianismo requiere una mirada más objetiva a la cruz para ir en busca de madurez. Camino a Cape Town salían los mineros de lo profundo de la tierra y lejos del espectáculo mediático que se vivió se pudo ver el testimonio cristiano de simples hombres que en medio de la agonía pudieron encontrar la paz de Dios. Creo que la misión requiere un análisis más realistas de la situación del ser humano. Me quedé con deseo de ver testimonios de hermanos que en el mundo están lidiando con situaciones reales como estas.
    Dios lo bendiga.
    Sigo adelante con Cristo.

  • Juvencio Marin said:

    Participé en Lausanna III en Cape Town.
    Comparto su reflexión y le agrego que consideré muy poco espacio para los Latinos.
    Talvez necesitamos unir fuerzas para crear un movimiento misionero global desde América Latina

  • BG mail said:

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