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John Stott: un discípulo radical

5 August 2011 23 Comentarios

Por C. René Padilla

En septiembre de 2008, mi esposa y yo visitamos a John Stott en St. Barnabas College, un asilo de ancianos para pastores anglicanos jubilados ubicado en Lingfield, más o menos a una hora de Londres. Poco antes lo habían trasladado del primer piso al segundo, donde podría recibir la atención que exigía su débil condición física. Comentó que lo que más lamentaba del cambio era que ya no podía pasearse por el jardín ni practicar uno de los hábitos que más lo habían deleitado por muchos años: observar pájaros. También comentó que en esos días estaba escribiendo el último capítulo de su último libro: A Radical Disciple (Un discípulo radical). En efecto, ese sería el último de los cincuenta libros que forman parte del rico legado de uno de los expositores bíblicos más distinguidos en la historia de la iglesia. Un expositor que se esforzó constantemente por mostrar, a la luz de la enseñanza bíblica, lo que significa para los cristianos, en términos prácticos, vivir en el mundo sin ser del mundo, tanto a nivel personal como a nivel comunitario.

Cuando lo visitamos, Catalina y yo estábamos pasando unos meses en Oxford a invitación de la Church Mission Society. Para verlo invertimos un total de más de seis horas en el viaje de ida y regreso por tren, y sólo estuvimos con él por una hora. Sin embargo, ¡valió la pena! Cuando nos despedimos, lo hicimos con la sensación de habernos despedido del querido tío Juan hasta el momento del reencuentro en el más allá. Así fue, en efecto: él pasó a la presencia del Señor el 27 de julio próximo pasado a las 15:15 (hora de Londres) a los 90 años de edad. Se despidió de esta vida rodeado de unos pocos parientes y amigos cercanos, mientras escuchaba con ellos varias selecciones de El Mesías de Handel (incluyendo el aria «Yo sé que mi Redentor vive») y la lectura de 2 Timoteo.

El tío Juan nació el 27 de abril de 1921 en pleno centro de Londres, en el hogar de Sir Arnold Stott (médico especialista y agnóstico en cuestiones de la fe) y Lady Stott (luterana pero vinculada a la iglesia anglicana All Souls, Langham Place). Uno de los privilegios que le ofreció su trasfondo familiar fue una educación académica del más alto nivel, incluyendo la que recibió del Trinity College de la Universidad de Cambridge (en francés y teología) y posteriormente de Ridley Hall en Cambridge (en estudios pastorales). En 1945 fue ordenado en All Souls, la iglesia en el centro de Londres a la cual había estado vinculado desde su niñez. En 1950 asumió el pastorado de esa iglesia, cargo que desempeñó hasta jubilarse en 2007, cuando pasó a ser pastor emérito. Por otra parte, en 1983, en reconocimiento de sus méritos, recibió un Doctorado en Divinidades (DD) y, a partir de ese año, varios doctorados de universidades en Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. La revista Time, en el número correspondiente al mes de abril de 2005, incluyó su nombre en la lista de las Cien Personas Mas Influyentes en el Mundo. Al fin de ese mismo año la Reina de Inglaterra, de cuyo grupo de capellanes formaba parte, lo honró con el título de Commander of the British Empire. (Aceptó el título, pero no sin reservas en cuanto a la referencia de Inglaterra como un imperio.)

Sin embargo, lo que hizo de él una de las figuras contemporáneas más prominentes no fue lo que derivó de sus privilegios y de sus títulos. Lo que le dio la trascendencia que llegó a tener no sólo en su propio país sino globalmente, y no sólo en el mundo cristiano sino también en el secular, fue las cualidades que adornaron su carácter como un seguidor de Jesucristo que tomó muy en serio el discipulado radical: su fidelidad al evangelio, su espíritu conciliador, su generosidad, su humildad; en síntesis, el fruto del Espíritu manifestado concretamente en su estilo de vida. Chris Wright, su sucesor como Director de la Langham Partnership International que John fundó y presidió por muchos años, no exagera cuando escribe: «Como Moisés, fue uno de los líderes más grandes que Dios ha dado a su pueblo y, sin embargo, al mismo tiempo, uno de los hombres más humildes sobre la faz de la tierra. Fue para todos los que lo conocimos una encarnación andante de la sencilla belleza de Jesús, a quien amó por sobre todas las cosas».

Vi y escuché por primera vez al tío Juan en una reunión de obreros de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (CIEE) celebrada en Cambridge a mediados de 1959, el mismo año en que se publicó la primera edición de Cristianismo básico en castellano. De entrada, me sentí cautivado por la profundidad y la claridad de su pensamiento, cualidades que ya para ese entonces eran reconocidas ampliamente por los estudiantes que lo escuchaban cuando daba conferencias de evangelización a invitación de los grupos universitarios vinculados a la CIEE.

Pasaron varios años antes de que yo volviera a verlo. Fue un domingo en 1964, cuando Catalina y yo visitamos juntos la iglesia All Souls mientras yo hacía estudios doctorales en la Universidad de Manchester. Para mi sorpresa, John me saludó por mi nombre. Años después descubrí que una de sus virtudes era recordar, con mucha frecuencia, los nombres de personas con quienes entraba en contacto y por las cuales oraba.

En 1966 asistí al Congreso Mundial de Evangelización que se llevó a cabo en Berlín con el auspicio de la revista Christianity Today. Allí escuché la serie de exposiciones que John dio sobre la Gran Comisión, basadas en la versión de ésta en Juan 20.21. En algún momento durante ese Congreso tuve una conversación con él en las que compartió conmigo algunas de sus preguntas e inquietudes teológicas relativas a la resurrección de los muertos y a la vida más allá de la tumba.

Esa conversación fue sólo un anticipo de los múltiples diálogos que mantuvimos durante la gira que hicimos juntos en enero de 1974 a invitación de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL). La gira comenzó en México, continuó en Perú y Chile, y concluyó en la Argentina. En cada lugar, John era el orador y yo servía como traductor. Sus exposiciones y su testimonio vivido ilustraban bien la afirmación que haría posteriormente en su comentario sobre las Cartas a los Tesalonicenses: «Cada ministerio auténtico comienza… con la convicción de que hemos sido llamados a usar la Palabra de Dios como sus guardianes y sus heraldos. Nuestra tarea es guardarla, estudiarla, exponerla, aplicarla y obedecerla». Nuestras largas conversaciones en privado giraban mayormente en torno a temas relacionados con el Congreso Internacional de Evangelización Mundial que iba a celebrarse en Lausana, Suiza, unos meses después, en julio de ese mismo año. Varios de esos temas (por ejemplo, la responsabilidad social y política de la iglesia y la relación entre esa responsabilidad y la evangelización) habían sido articulados en el seno de la FTL y formaban parte de la ponencia que yo presentaría en un plenario del Congreso.

Lausana I proveyó una plataforma global para la exposición del pensamiento forjado en los núcleos de la FTL a partir de la iniciación de ésta a fines de 1970. La comisión de redacción, presidida por John Stott, contaba entre sus miembros a Samuel Escobar (Presidente de la FTL). No sorprende, por lo tanto, que varios de los temas incluidos en el Pacto de Lausana, el valioso documento elaborado por esa comisión, hagan eco a la teología evangélica latinoamericana. Un claro ejemplo de esto es el párrafo 5 del Pacto, según el cual «tanto la evangelización como el involucramiento socio-político son parte de nuestro deber cristiano, puesto que ambos son expresiones necesarias de nuestras doctrinas de Dios y el ser humano, nuestro amor al prójimo y nuestra obediencia a Jesucristo».

Después de Lausana I John fue nombrado moderador del Grupo de Teología y Educación del Movimiento de Lausana. Con ese cargo, entre 1977 y 1982 se ocupó de organizar consultas globales sobre temas incluidos en el Pacto de Lausana que se prestaban a la controversia. A tres de estas consultas me invitó como uno de los ponentes en el plenario: 1. la Consulta sobre el principio de unidades homogéneas, que se realizó en Pasadena, California, en junio de 1977; 2. la Consulta sobre Evangelio y cultura, que se llevó a cabo en enero de 1978, en Willowbank, Bermuda; 3. la Consulta sobre el estilo de vida sencillo, que tuvo lugar en Hoddesdon, Inglaterra, en colaboración con la Unidad de Ética y Sociedad de la Comisión de Teología de la World Evangelical Fellowship. También fui invitado por John a la Consulta sobre la relación entre la evangelización y la responsabilidad social, que se realizó en Gran Rapids, Michigan, Estados Unidos, en junio de 1982, esta vez para responder a la ponencia de Arthur P. Johnson sobre el Reino de Dios en relación con la iglesia y el mundo. Todos mis trabajos presentados en estas consultas aparecerían, junto con otros, en mi libro Misión integral, publicado por Ediciones Nueva Creación en 1985.

La Consulta sobre el principio de unidades homogéneas se realizó justamente antes de que John y yo emprendiéramos nuestra segunda gira continental a invitación de la FTL en junio de 1977. Esta vez visitamos México, Guatemala, Colombia, Ecuador y Argentina. De nuevo, él sirvió como orador, yo como traductor. Pero ahora el viaje fue combinado con dos inolvidables experiencias turísticas: una visita a las Islas Galápagos, Ecuador, y otra, el cruce de Puerto Montt, Chile, a Bariloche, Argentina. En ambas oportunidades pude constatar con mayor profundidad la seriedad y hasta la pasión con las que John encaraba su hobby: la ornitología. Un buen recordatorio de la visita a las Islas Galápagos serían las fotos incluidas en The Birds, Our Teachers (Los pájaros, nuestros maestros), obra ilustrada que se publicaría en 1999.

Una extraordinaria experiencia para toda mi familia fue la ocasión en que John, que estaba participando en una conferencia en Brasil, viajó a Argentina para pasar casi una semana de vacaciones con nosotros en la Patagonia. Eso fue en febrero de 1980. A pesar de eso, todavía se conserva fresca la memoria de la visita al paraíso de los pájaros en la Península de Valdez, de los ingentes esfuerzos por mantener en pie las carpas azotadas por los vientos y de los asados de cordero preparados por los amigos de los Rooy (Sidney y Mae), nuestros guías conocedores de la zona por haber sido misioneros allí por varios años.

De 1983 a 1997 John Stott ejerció el cargo de Presidente Internacional de Tear Fund del Reino Unido e Irlanda. A sugerencia suya, cuando cesó en sus funciones en esta agencia evangélica de servicio yo fui nombrado en su lugar. Durante la década en que fungí como Presidente Internacional (1997-2007) viajé a Londres anualmente, y esto me dio la oportunidad de disfrutar casi todos los años de la hospitalidad de John en su modesto departamento ubicado en 12 Wymouth Street, en las cercanías de la iglesia All Souls.

La tercera y última visita de John a la Argentina fue en abril de 2001, esta vez acompañado por su sucesor Chris Wright como Director de la Langham Partnership International, para un seminario sobre predicación expositiva. Cumplió sus 80 años mientras era nuestro huésped en el Centro Kairós, en las afueras de Buenos Aires. Al final del seminario, él y yo viajamos juntos a las impresionantes Cataratas del Iguazú y luego visitamos Asunción, Paraguay, y la colonia menonita en el Chaco paraguayo.

A todo lo dicho podría añadir varios párrafos sobre mi participación en la publicación en castellano de varios de los libros de John Stott, ya sea como traductor o como editor. Dejo la descripción de ese trabajo, del cual he sido yo el primer beneficiado, como una tarea pendiente. Baste por ahora decir que con las regalías de todos los libros que él escribo, un buen número de ellos reimpresos varias veces y muchos traducidos a varios idiomas, John hubiera podido llegar a ser un multimillonario. Sin embargo, prefirió seguir a Aquel que dijo que no había venido para ser servido sino para servir y dar su vida por muchos. Consecuentemente, John eligió dedicar su dinero a la Langham Partnershiop Intertnational y sus tres ministerios de alcance global: becas para estudiantes deseosos de hacer el doctorado para servir al Señor en el campo teológico, literatura y seminarios de predicación.

Lo que he dicho respecto a mi relación con John por más de medio siglo me ha hecho tomar conciencia de la manera en que, por la gracia de Dios, mi vida y ministerio han estado entrelazados con la vida y ministerio de este maravilloso modelo de lo que significa ser un discípulo radical de Jesucristo. ¡Gracias, tío Juan, por tu amistad! ¡Alabo a Dios por tu legado!

23 Comentarios »

  • Stan Slade said:

    Amado René, mil gracias por regalarnos este recuerdo tan personal y cariñoso del gigante de fe quien caminó entre nosotros con tanto impacto y tanta fidelidad. Alabado sea nuestro Dios, ¡de verdad!

  • Jorge Bermúdez said:

    Estimado René
    Muchas gracias por compartir estas vivencias que ponen en contexto humano a este humilde (y por ello, grande) siervo de Dios.
    ¡Alabado sea Dios por la vida del tío Juan y por la de cada hermano mayor que nos desafía desde su vida sencilla y profunda!
    Siempre recuerdo cómo en un encuentro de CIEE en Kairós, te levantabas a servirnos la mesa y cómo Samuel Escobar hacía un largo viaje para compartir un breve devocional con ese pequeño grupo que estábamos allí reunidos. Vidas que subrayan las palabras en tinta.
    De nuevo, ¡muchas gracias!

  • keissy said:

    que hermosos recuerdos! gracias por compartirlos!!

  • César Orellana said:

    Gracias, estimado René, por este breve recorrido a la vida de John Stott. Tu amistad y admiración por el “querido tío Juan”, como usted lo llamaba, tiene la belleza del Señor. Espero el Señor pueda forjar también en nuestra generación amistades y admiración mutua entre teólogos cristianos latinoamericanos y pensadores cristianos de otras partes del mundo. Y que esas amistades den fruto para el Señor, como lo fue esta entre usted y John.
    La vida de Stott ha sido una vida con propósito eterno.
    Estaba esperando que usted publicara unas palabras referidas a la partida del teólogo británico.

  • Juvencio Marin said:

    Hermano Padilla.
    Tengo una gran admiración por el testimonio de John Stott y sus escritos.
    Le agradezco su generosidad de compartir sus experiencias tan cercanas a un hombre de Dios, que ha marcado nuestras vidas.

  • nithon said:

    Para aquellos que hemos crecido espiritualmente leyendo algunos de sus libros, compartimos una pena, pero también una satisfacción, pena por que nos dejo, gozo por que a de estar con Nuestro Señor al cual sirvió, raro sentimiento que solo tienen aquellos que comparten la esperanza de la vida mas allá de la muerte. Seguro que estará disfrutando de aquel habito que lo deleito por muchos años, pero esta vez al lado del creador.

  • Roberto Parra Vallette said:

    Gracias Rene por tus comentarios, los leí con lágrimas de gozo por la vida del hermano John y también por la tuya, hermano te queremos y estamos conciente del aporte de ambos para el Reino de DIOS y su justicia. Tus palabras nos desafían al compromiso radical con el Reino. Saludos desde Limache, Chile.

  • Ricardo Gomez said:

    Gracias René por compartir las experiencias vividas con John Stott; un gran hombre que vivió de acuerdo al ejemplo de nuestro Señor Jesucristo. Que bueno es tener legados como estos en medio de nuestro mundo actual. Dios nos ayude a ser hombres y mujeres que dejemos un legado similar a nuestra generación. Otra vez gracias por compartir, aprecio mucho sus escritos.

  • Juan Dario Castillo V. said:

    EStimado Hno. René.
    Al leer este documento, concuerdo con ud, cuando afirma que una de las virtudes de John Sttot, es la humildad. Tuve el privilegio de estar en su taller de Exposición Bíblica para líderes y pastores cuando vino a Lima Perú en el año 2000 (no recuerdo muy bien la fecha) . Cuando lo conocí personalmente, su mirada irradiaba esa humildad que sólo puede venir de un hombre que vive en constante comunión con el Señor Jesucristo.
    Gracias por hacernos recordar toda su trayectoria y compartir esa hermosa amistad que tuvo con este hombre de Dios.

    Saludos desde Santa Cruz Bolivia.
    Juan Dario, Evita y Felipito

  • Juan Frontera said:

    Muchas Gracias por develarnos la forma y manera en que Dios entrelazo su vida con la de John. Nunca tuve la oportunidad de conocerle, pero la lectura de muchos de sus libros me ha hecho admirarle. Sin haberle conocido, me siento privilegiado de poder leerle. Verdaderamente ha sido un gigante para estas generaciones.

  • Hector Andres said:

    ¡Mil gracias, René, por tan conmovedor recuerdo de quien es y será un faro de divina luz para quienes buscamos y recibimos su ayuda, cada vez que nos acercarnos al texto bíblico llevados de su mano!
    ¡Mil gracias John por habernos regalado tanta sabiduría a través de tus palabras, acciones y ejemplo!
    ¡Infinitas gracias, Dios y Padre Nuestro, por habernos bendecido con la vida de John!
    René, ¡Que Dios te bendiga infinitamente, hoy, y siempre!

  • Oscar P. Mendoza said:

    Lloré.

  • Isabel Zumpf said:

    Querido René:

    Gracias por este artículo!
    Cristianismo Básico fue el primer libro que leí cuando Dios me llamó para volver a Su camino.
    Me impactó leer los primeros capítulos y me dije: este señor que lo escribió no me está obligando a nada… SORPRENDENTE!
    A partir de allí todo lo Dios hizo en mi vida fue de enorme bendición y aún hoy, cada mañana al despertar me emociona hasta las lágrimas tanta gracia y misericordia.

    Gracias tío Juan porque estás cerca mío a través de tus libros y puedo seguir escuchándote en ellos.

  • Fernando Pantoja said:

    Hno. René. Bendiciones del Señor

    Ha causado gran emoción la lectura de estas memorias de su relación con el Hno. John Stott. Su partida nos deja un legado: Seguir su ejemplo, imitando a Cristo; su compromiso, para exponer la Palabra y extender el Reino de Dios; y una esperanza, permanecer hasta el fin y encontrarnos con el Señor.

    Gracias por compartir este recuerdo tan personal pero tan valioso.

    Saludos desde Ecuador

  • Arnaldo Mazzocchi said:

    Apreciado y afectuosamente recordado René: Gracias por esta semblanza tocante, hecha desde el corazón de aquel que tanto me enseñó a ser un discípulo del Amado.

    René, aunque hace mucho tiempo que no nos vemos siempre te recordaré como uno de mis maestros en este largo camino de la fe.

  • Ottoniel Sorto said:

    Hola! Un saludo don Rene. Soy de El Salvador y soy obrero del Movimiento Universitario Cristiano. Quiero agrdecerle por este articulo y los demas. Por CETI, por su hija Ruth Padilla y por todo lo que se que hara por el Reino de Dios y su Justicia. Gracias por describir al tio John de esta manera (aunque yo lo veo como el “Abuelo John”, por el cariño que me inspira, ademas que tengo 24 años de edad).

    Bendiciones a su vida y ministerio.

  • Luz Ma. Ramírez said:

    Lloré con tan conmovedora vida, Hermano Padilla, ¡que bendición tan grande y que compromiso tan fuerte!
    Cuando el Señor me atrajo a su reino tenía tan sólo 16 años, entre las lecturas recomendas estab ael libro Cristianismo Básico. Me ayudó mucho para continuar en pos de Jesús, mi bien amado Señor. Alabo al SEñor por su vida.
    Clamo al Señor porque surgan generaciones de pensadores y literatos; que no se nos acaben los que nos ayudan a entender cómo extender el reino.
    Leí otra reseña en Letra Viva.Allí se menciona el método que usaba el hermano Stott para leer la biblia completa cada año. ¿Podría usted ayudarnos a tener acceso a tal método?
    Muchas gracias.

  • Bejamin Cortés said:

    Apreciado René, saludos afectuosos desde Nicaragua,deseándote bendiciones en tu vida y ministerios. Muchas gracias por tu escrito a cerca de tu profunda relación de compañerismo y misión con el Dr. John Stott. Su contribución a la evangelización y a la teologia de la misión, entre otros temas vitales, es sumamente significativa. Su vida, compromiso, teologia y discipulado radical, ha incidido constructivamente en la iglesia y en el cristianismo, y especialmente en destacados teólogos y maestros de la misión integral en Latinoamérica y en el mundo, especialmente como tú. Conocí al Dr. Stott en ocasión de mis estudios en Birmingham, como residente en Woodbroke College 1980-1981, y lo percibi con cualidades especiales como pastor, predicador, maestro y profeta de la misión. Su legado es muy vasto. Creo que deberiamos establecer en el CETI una cátedra latinaomericana en su memoria sobre la Misión Integral. Muchas gracias a ti, por tu sabiduria teológia, bíblica,pastoral, que nos enriquece y nos hace crecer. Con fraternal afecto en Cristo, Benjamin Cortés, Rector, uenicMLK, Nicaragua

  • Herbert Torruella said:

    Rene, que buenos recuerdos del trabajo ministerial de John Stott. Tuve la oportunidad de estar a los pies de el en Quito, Ecuador en enero de 1985. Deja un gran legado a travès de sus libros y enseñanzas a estudiantes y profesionales evangelicos en America Latina.

    Herbert Torruella. El Salvador, Centro America.

  • Raul Hernandez Juarez said:

    Rs para mi un regalo cada que encuentro algun aticulo de esta Hombre de Dios, les pido si alguien sabe si es posible conseguir su cometario de Tes. en español y en donde, soy de mEXICO…SALUDOS.

  • pedro luis said:

    es mi ejemplo a seguir, para servir y ser hallado.

  • Elida Fernández said:

    Estimado René Padilla, gracias por su valioso aporte a través de esta narrativa que evoca a este gran hombre de Dios, sobre cuya obra estoy conociendo a través de estudios pastorales que estoy realizando. Conocer su pensamiento reflejado desde distintas obras y documentos está siendo de mucha bendición para mi vida.
    Felicitarlo también por su blog; rico y profundo su pensamiento también arroja mucha luz, despierta inquietudes, invitando y obligando a una reflexión mucho más profunda sobre la realidad y sobre la Palabra de Dios.Es ud uno de los referentea teológicoa más importante para nuestra América Latina.
    Gracias y bendiciones!!

  • jose said:

    Gracias Rene por esta breve descripción de la vida del hermano y tío Juan cuando escuche de el sentí la sensación de conocerle y cuando supe que murió me dio una tristeza; pero se que el vive y k esta en la presencia del maestro. Aunque no le conocido en persona a través de su libro es como que lo hubiese conocido. Ahora k lee o sus libros me desafían a ser mejor para el senor; cada día mi impresionansu profundidad de la palabra y su humildad. Por tu testimonio de uusted confirmas su sencillez. Pude conocerte a ti en Nicaragua en un taller de misión integral atravesar de cecnic; y siempre leo tu blogs el cual me edifica de gran manera.tal ve no me recuerda pero oro para que DIos te bendiga ygaurde.amen

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