Home » General, Home

La homosexualidad: consideraciones exegéticas y hermenéuticas (y otras apreciaciones)

8 November 2012 23 Comentarios

Por Juan Stam

Hoy en día, para muchas cristianas y cristianos evangélicos, el tema de la homosexualidad [1] es el más espinoso y angustioso de todos.  Como evangélicos, herederos de la Reforma protestante, respetamos con toda seriedad el testimonio de las Sagradas Escrituras como nuestra norma de fe y conducta. Por otro lado, nos encontramos muy desafiados por la revolución sexual de nuestro tiempo y específicamente por los debates actuales sobre la homosexualidad.  Somos sensibles — o debemos serlo — al valor humano y la situación delicada de este sector de nuestra sociedad actual. Algunos tenemos parientes o cercanos amigos y amigas que son homosexuales, y sufrimos con ellos su situación difícil.

Dada la importancia central del problema bíblico, comenzaré con ese aspecto. Intentaré analizar las evidencias bíblicas primero desde una perspectiva exegética y después desde la perspectiva hermenéutica, para terminar con unas observaciones eclesiales. Por “exegética” voy a entender, para efectos de este ensayo, el esfuerzo de aclarar el texto lo mejor posible en su contexto original de hace muchos siglos. En lenguaje evangélico, significa escuchar atentamente “lo que Dios dijo” a su pueblo en aquel entonces. Para esto, es esencial la exégesis histórico-gramatical.  Por “hermenéutica” vamos a entender la relectura fiel de ese mismo mensaje ahora para nuestro contexto actual. Significa “escuchar lo que Dios está diciendo”, aquí y ahora  en el mismo texto.[2]

Consideraciones exegéticas

Los textos bíblicos que pueden relacionarse con la homosexualidad, aunque no muy numerosos, parecen ser bastante explícitos. Como punto inicial de referencia, podemos citar los textos principales según la Nueva Versión Internacional:[3]

– Lev 18.22: No te acostarás con un hombre como quien se acuesta con una mujer. Eso es una abominación.

– Lev 20.13: Si alguien se acuesta con otro hombre como quien se acuesta con una mujer, comete un acto abominable y los dos serán condenados a muerte…

– Dt 22.5: La mujer no se pondrá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer, porque Yahvéh tu Dios detesta a cualquiera que hace tal cosa.

– Ro 1.26-27: Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros.
Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión.
– 1Cor 6.9: ¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios?… Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas,[4] ni los pervertidos sexuales… heredarán el reino de Dios.

– 1Tm 1.10: La ley es para… los adúlteros y los homosexuales…[5]
Algunos defensores de derechos homosexuales minimizan estos datos bíblicos; “cuatro frasecitas”, dijo uno. “¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?”, pregunta otro, y contesta, “Casi nada”. Otros reinterpretan los textos de diferentes maneras. Irene Foulkes (1Cor p.166) infiere del término malakoi (“suave”) en 1Cor 6:9 que se refiere a los niños víctimas de pederastia y que arsenokoitai se limita a los pederastas y no a los homosexuales en general.[6]  Renato Lings, filólogo y biblista danés, en Biblia y homosexualidad: ¿Se equivocaron los traductores? (UBL 2011) propone una traducción alternativa de Lev 18:22 como “Con un familiar varón no te acostarás como tampoco lo harás ilícitamente con una familiar hembra” (p. 96) para que sea prohibición de incesto pero no de homosexualidad. El mismo Lings reconoce que su propuesta es sólo una posibilidad, y es dudoso que haya demostrado que sea la mejor posibilidad o el sentido más probable del texto.

Es casi imposible que los que buscan soluciones exegéticas a este tema logren explicar positivamente todos los textos relacionados con el tema. Algunos de los textos tienen problemas exegéticos muy difíciles (p.ej. la relación sintáctica de “yaceres de mujer” con la oración principal de Lev 18:22 y 20:13, o el sentido de malakoi y arsenokoitês en 1Cor 6:9). Para “deshomofobicar” la Biblia de una manera convincente para los y las creyentes, tendrían que explicar todos los textos pertinentes y demostrar que ninguno condena la homosexualidad y que algún texto lo aprobara, por lo menos implícitamente.

Pareciera que la vía exegética nos deja con un dilema: ¿Biblia errada o Biblia homofóbica?

Consideraciones hermenéuticas

La lectura hermenéutica de un texto es por su naturaleza una relectura del texto para serle fiel en un nuevo contexto. La hermenéutica es un continuo diálogo entre la Biblia y la cultura, el pasado y el presente, el texto y el contexto. Con los siglos algunos textos cambian de sentido o pierden la vigencia que tenían, como los que suponían una tierra plana y cuadrangular o que parecían defender la esclavitud, la conquista y la monarquía y se empleaban en defensa de esas causas. Cambios culturales pueden afectar el significado; el lavar los pies hoy no significa lo que significaba en tiempos de Jesús y hasta puede significar lo contrario (ostentación, falsa humildad). La Palabra de Dios permanece para siempre, pero somos nosotros, en oración y en la comunidad de fe movida por el Espíritu, que la interpretamos, decidimos qué pasajes enfatizar y cómo aplicarlos.

Es importante observar que todos los pasajes del N.T. que mencionan la homosexualidad condenan, en términos iguales, muchas otras conductas, especialmente la avaricia, la calumnia y la envidia. Y si el amor a Dios y al prójimo son los mandamientos mayores de Dios, entonces no amar (aun al homosexual) es el mayor de todos los pecados. Hacia los que sufren, el amor se manifiesta como compasión (“sentir-con”) y misericordia. Otro principio central en la Biblia es la justicia. ¿Cómo debemos expresar nuestra compasión, misericordia y sed de justicia hacia los homosexuales y lesbianas?

Hermenéuticamente, el debate sobre la homosexualidad plantea una pregunta fundamental para la iglesia hoy: ¿estas enseñanzas y otras parecidas tuvieron la intención de establecer para siempre un código de conducta para todos, en todas las culturas? ¿Estamos ante un peligro de literalismo y legalismo más allá de la intención del texto? Creo que aquí funciona la diferencia entre un fundamentalismo de la letra y la ley, y una perspectiva evangélica (ni liberal ni fundamentalista) que “examina todas las cosas” y busca una ética más razonada, de convicciones más profundas y sólidas.

No pretendo decidir, para el tema de la homosexualidad, cuál de esas dos perspectivas es preferible, pero sí podemos señalar las consecuencias si el N.T. se toma como un código “por los siglos de los siglos” para nuestra conducta:

– El divorcio podría aceptarse sólo por causa de adulterio, ni aun por violencia doméstica y jamás por incompatibilidad; si no es por adulterio, segundas nupcias son pecado y son prohibidas;

– Las mujeres no pueden hablar en el culto, mucho menos predicar;

– Las esposas deben someterse al esposo;

– Ninguna mujer debe gobernar sobre hombres, ni en la iglesia ni en la sociedad; países hoy con presidentas están en pecado;

– Los varones deben llevar el cabello corto y las mujeres cubrir la cabeza;

– No podemos comer morcilla (Hch 15:20,29).[7]

Algunos cristianos y cristianas, y algunas iglesias, entienden el N.T. de esta manera e intentan aplicar todo este código de conducta. Ellos son los fundamentalistas, y merecen también nuestro respeto. Pero muchos, que creen igualmente en la normatividad de la Biblia, han bregado más con los desafíos hermenéuticos y han ampliado criterios sobre el divorcio y el papel de la mujer (y la morcilla).

Entonces estamos frente a dos preguntas hermenéuticas fundamentales:

– ¿Es la intención del N.T. imponer un código total de conducta para nosotros veinte siglos después?

–  ¿Cómo debe este desafío hermenéutico afectar nuestra actitud hacia los homosexuales?

Consideraciones científicas

Preguntas desde la biología y la genética, la sicología, la sociología, la jurisprudencia y otras disciplinas afectan el debate sobre la homosexualidad. Si la ciencia comprobara que la homosexualidad siempre (o a veces, o nunca) es congénita, ¿Cómo afectaría eso nuestro criterio ético al respecto? Si la sicología comprobara que la práctica homosexual siempre (o a veces, o nunca) hace bien (o hace daño) para la salud mental de ellos, ¿afectaría el debate? Si la sociología llegara a demostrar que la homosexualidad hace daño a la sociedad y al matrimonio heterosexual (o no hace daño, o hace ciertos daños y otros beneficios), ¿podría eso afectar nuestro criterio sobre este tema?

¿Debemos los cristianos (o deben las iglesias) imponer nuestras convicciones sobre la sociedad?  Aunque las iglesias y la Biblia tengan por pecado conductas como la borrachera, la fornicación y el adulterio, la avaricia y hasta la glotonería, ante la ley no son delitos y no deben ser penados por ningún gobierno. ¿Cuáles son los modelos bíblicos para la relación entre el pueblo de Dios y el pueblo civil? ¿Debe el estado defender los derechos humanos y civiles de los homosexuales?

Parece que hasta ahora estas ciencias no han llegado a muchas conclusiones definitivas. Cada lado en este debate cita como verdades firmes los argumentos que le convenga, y hacen caso omiso de las evidencias al contrario. Parece que tanto la iglesia como la sociedad necesitan tiempo para seguir estudiando estos temas con humildad y honestidad.

Consideraciones pastorales

Parece evidente que las instrucciones de Pablo sobre la conducta sexual, como también sobre el papel de la mujer, tenían una intención pastoral, de cuidar celosamente el buen testimonio de la iglesia en el mundo de su época. Aunque Pablo tuvo una teología bastante abierta para las mujeres (Gál 3:28) y tuvo colaboradoras en su ministerio, en sus instrucciones pastorales fue mucho más cauteloso y conservador, adaptándose a la sociedad de su época. ¿Podría haber un factor pastoral similar en las prohibiciones sobre la sexualidad?

De todos modos hoy, en medio del debate sobre la homosexualidad, los homosexuales y las lesbianas nos plantean un desafío pastoral muy urgente. ¿Pero cuál es el objetivo, “curar” al homosexual o ayudarle en la vida que está llevando? ¿Se debe decirle, o hacerle sentir, que está en pecado?  ¿Qué hacer si no siente ninguna culpa por su vida, o en cambio si siente culpa pero no logra cambiar? ¿Se le debe animar a “salir del clóset”?

Otras preguntas pastorales son si se los puede bautizar, si pueden tomar la comunión, celebrar sus bodas en la iglesia, enseñar, dirigir cultos o participar en la música, y ocupar puestos clericales. Las respuestas serán distintas, según la orientación fundamentalista, evangélica o liberal.

Abundan las preguntas sobre la pastoral de los homosexuales, pero lo importante es comenzar a realizarlo pronto. Para lograr eso, en vez de ser hostiles y condenatorios, debemos crear una atmósfera que invite al homosexual a buscar cualquier consejería que necesite.

Consideraciones eclesiales

La teología cristiana nació de la misión, y nunca debía de haberse separado de la iglesia y su misión.[8] El N.T y los padres apostólicos tuvieron una orientación evangelizadora, pastoral y contextual. Buscaban básicamente orientar la misión de la iglesia, no el buscar la coherencia teórica de algún “Sistema”. San Pablo, a pesar de ser muy riguroso doctrinalmente (Gál 1:6-9), pudo exclamar, “Aunque soy libre respeto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible… Me hice todo para todos a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles” (1Cor 9:19-22). Esa declaración paulina parece estar de acuerdo con la undécima tesis de Marx contra Feuerbach, que podríamos parafrasear así: “Hasta ahora los teólogos y las teólogas han contemplado la Biblia y la fe para entenderlas, pero se trata más bien de transformar a la iglesia y por medio de ella, al mundo”.

Este compromiso pastoral y eclesial se aplica también — y especialmente — a los que viven más en la Acadêmia que en la Ecclêsia. No deben (o no debemos) vivir fuera de la gran comunidad de fe, ni tampoco llevar una vida doble, como esquizofrénicos teológicos. Creo que los académicos en especial son los que necesitan tener un compromiso profundo con la iglesia, su misión y su constante transformación (ecclesia reformata semper reformanda secundum Verbo Dei; teología como “cogitare cum ecclesia”).[9] Para transformar la iglesia, debemos encontrarla donde está, en su marco de referencia, en el lenguaje que ellos entienden y con sus criterios de credibilidad (luchando por transformarlos cuando sea necesario y posible).[10] La academia no debe creerse superior, como una élite teológica, sino debe tener una gran dosis de respeto hacia las bases, que se sienten perplejos ante este tema tan delicado como complicado.

Creo que en la actual situación de la iglesia, irrespetar los sentimientos (y hasta los prejuicios) de la gran mayoría de los y las miembros de las iglesias, o brincar etapas en la promoción de derechos homosexuales, es contraproducente. El buscar protagonismo personal o institucional, con un vanguardismo que pretende avanzar sin que la iglesia lo acompañe (o creyendo que sólo ellos son la verdadera iglesia, como ecclesiola in ecclesia),[11] no sólo terminará fortaleciendo y aumentando la homofobia en la iglesia sino también frenará otras transformaciones que el pueblo de Dios necesita urgentemente.

Este efecto contraproducente es aún más negativo cuando se defiende los derechos homosexuales con exégesis dudosa de las escrituras, argumentos simplistas o aun posiblemente acertados pero que el pueblo cristiano (incluso católico) simplemente no puede asimilar. Eso garantiza el rechazo de dichos argumentos y probablemente de otros argumentos más válidos.

Es mucho peor el caso si con los derechos homosexuales se combina la defensa (y la práctica) de la libertad sexual. En iglesias donde “cayó en pecado” es sinónimo de fornicación, con eso queda garantizado el rechazo rotundo tanto de esa libertad sexual como de los derechos homosexuales. Juntos son el beso de la muerte para la transformación de la iglesia.

Al fin, la meta básica es la transformación de la iglesia, y la pregunta básica, ¿Cuál debe ser nuestro rol profético para guiar al pueblo de Dios y transformarlo bajo el mover del Espíritu de Dios hoy?

NOTAS:

[1] En este ensayo emplearemos el término “homosexual” para referirnos a la actividad homosexual voluntaria, no a alguna tendencia o preferencia (homoerotismo en cuanto tal). Además, para mayor facilidad, en este escrito emplearemos el término “homosexual” para incluir a lesbianas, bisexuales, transexuales y trasvestis.

[2]Explico esto con más detalle en “La Biblia, el lector y su contexto histórico”, Haciendo teología en América Latina 49-79 (disponible en www.juanstam.com 23 setiembre 2009).

[3] Ninguna traducción puede ser más que una aproximación al original. De los textos citados, no sólo el significado sino la misma traducción son debatidos y discutibles.

[4] Esta traducción es errada; el texto griego no hace ninguna alusión a Sodoma, y en toda la Biblia “sodomita” siempre significa “habitante de Sodoma”, sin alusión sexual. El siguiente término, “pervertidos” tampoco tiene base en el original, en cuanto a la idea de perversión.

[5] Hay muchos otros textos y relatos bíblicos que podrían relacionarse con el tema directa o indirectamente y han sido introducidos al debate de un lado u otro: la creación como varón y hembra (Gn 1:22), la creación de Eva (Gn 2:21-24), la historia de Sodoma y Gomorra (Gn 19), el rapto de Dina (Gn 34), el pecado de Judá contra su nuera Tamar (Gn 38), la violación de la concubina de un levita (Jue 19) y los supuestos prostitutos sagrados de los cultos paganos (Dt 23:18). Se debate también si el término genérico de “inmoralidad” (porneia), especialmente en boca de Jesús, incluía la práctica homosexual, por ser extra-matrimonial. Por otra parte, algunos defensores de derechos homosexuales citan las relaciones aparentemente homoeróticas entre David y Jonatán, Ruth y Noemí, y Jesús y el discípulo amado.

[6] Si Pablo hubiera querido, contra toda la tradición judía, condenar sólo un abuso de la homosexualidad (la pederastia) e implícitamente aprobar la práctica homosexual en sí, tenía en el léxico griego de la época términos muy específicos (pederastia, paidofilia y otros), o hubiera podido emplear alguna frase como “acostarse con niños” para hacer tal distinción. Tampoco sería lógico ni justo culpar a las víctimas de la pederastia.  Hay un consenso muy amplio en la comunidad exegética en que estos dos términos se refieren respectivamente al agente pasivo y el agente activo en una relación homosexual (Danker, Barrett, Conzelmann, Fee y N.T. Wright). Walter Danker, en su clásico Léxico del griego del NT, confirma el uso de malakos, en correlación precisamente con arsenokoites, para referirse al participante pasivo en esa relación que él clasifica como “submissive homoeroticism” en contraposición con arsenokoites (p.613). El problema para los traductores hoy es que en nuestros idiomas modernos no existen términos que correspondan a esta distinción.

[7] Para los judíos, comer sangre era lo más abominable, como una especie de canibalismo (Lev 17:10-16). En el concilio de Jerusalén, que decretó que los gentiles no tenían que circuncidarse ni someterse a toda la ley judía para ser cristianos, insistió sin embargo en dos prohibiciones morales (idolatría, fornicación) y dos prohibiciones sociales (beber sangre, comer carne de animales ahogados o estrangulados). Es obvio que se aplica a cristianos y cristianas.

[8] Ver “Teología, contexto y praxis: una visión de la tarea teológica” en Stam, Haciendo teología en América Latina Tomo II (2005) pp. 17-31 (también www,juanstam.com 28 noviembre 3009).

[9] En situaciones extremas, como el régimen nazi o las tiranías asesinas de Somoza o el gobierno golpista de Honduras, el Espíritu de Dios nos puede llamar a acciones más drásticas, de ruptura con la iglesia establecida, pero siempre con la esperanza de transformarla.

[10] Para concientizar a la iglesia, la FTL escogió sabiamente “el evangelio del reino” y logró transformaciones impresionantes, a pesar de la influencia negativa de los medios de comunicación.

[11] Veo un paralelismo aquí con el foquismo sudamericano que luchó heroicamente pero solos, y por otro lado la revolución Sandinista que además de un ejército guerrillero fue acompañada por una insurrección urbana masiva

23 Comentarios »

  • Josue Fonseca said:

    Queridos René y Kairós,
    Me ha ayudado mucho el trabajo de Juan Stam y agradezco que ustedes lo difundan. Hace poco escribí unas páginas sobre este espinudo tema también. Si me permiten puedo recomendar el librito “Welcoming but not affirming” del teólogo bautista canadiense Stanley Grenz, fallecido prematuramente hace un par de años. Me parece que es el mejor libro sobre el tema, serio, y con criterios pastorales.
    Juan Stam nos ayuda a la reflexión lo que constituye la tarea de los maestros, no da respuestas a sus preguntas, sino que propone un camino y en eso me gozo.
    Muchas bendiciones,
    Josué Fonseca,
    Pastor Bautista
    Concepción, Chile

  • Andres Kirk said:

    Estoy muy agrecido por la presentacion del muy estimado Don Juan Stamm. Ha discutido un buen numero de puntos claves para enfrentar este dilema tan dificil de resolver. Si me permiten, quisiera anadir uno o dos comentarios breves al respecto. En primer lugar, creo que, mas importante que una buena interpretacion de textos aislados, es el significado e intencion de la sexualidad en la perspectiva biblica global. En mi opinion, no cabe duda que la Biblia ensena que el orden de la creacion es hombre y mujer en una relacion complementaria. La relacion homosexual no coincide con el proposito de Dios; muestra indicios de ser una condicion anormal – la razon, tal vez, por la cual Pablo dice que es – contra la naturaleza (Rom. 1:26). En segundo lugar, ninguno de los argumentos hermeneuticos/teologicos que suelen ser propuestos para afirmar la homosexualidad convencen. No creo que haya un problema teologico. Como dice Juan Stam el problema mas bien es pastoral – ?como hacer frente a una realidad que penetra muy hondamente en el sentido de la identidad de seres humanos? No hay respuestas faciles o evidentes. La comunidad cristiana tiene que ser muy sensible a la situacion en la cual algunos se encuentran.En tercer lugar, entiendo que debemos tener mucha cautela en el uso de la palabra homofobia. No significa el odio hacia los homosexuales; ni, en el sentido literal, el miedo hacia la homosexualidad. Parece que se esta utilizando para referirse a los que no afirman la homosexualidad como una orientacion natural y normal, pero siempre con un enfoque despreciativo. El lengauje juega un rol central en el debate contemporaneo; pero no es justo que se utilice para evitar un dialogo profundo sobre la realidad.

    Con saludos fraternales,

    Andres Kirk

  • fernando suarez said:

    crteo que trata el tema con soslayo, si biene s cierto que Dios esta interesado en la salvacion de los homexuales como toda la humanidad , nosotros como,luz del mundo y sal de la tierra debemos hacerles ver que estan en pecado,y persuadirlos con amor a que se arrepientan.
    Aqui Padilla trata el tema como si quisera quedar bien con todos, parece qu queire quedar bien con todos sea sus seguidores, y d ala impresion que justifica el homosexualismo, antes de condenarlo.
    no marca una posicion biblica , cuando el tema es mas claro que el
    agua, realmente cuanto sentimos tener lideres religiosos hablando como politicos.

  • Julio Córdova said:

    No se trata de mostrar que la homosexualidad es “aceptada” en la Biblia. Desde una perspectiva pastoral, el primer paso es evitar que las iglesias evangélicas en América Latina se movilicen para limitar los derechos constitucionales de las minorías GLBT.

    Para lograr ésto, es necesario reflexionar bíblicamente sobre tres temas protestantes actualmente olvidados por las iglesias evangélicas: 1) libertad de conciencia, 2) separación Iglesia – Estado y 3) democracia pluralista como un signo del Reino de Dios en nuestras sociedades.

    Julio Córdova
    Bolivia

  • Esteban Vega said:

    Estimados
    Andrés, Josué, Juan:
    Lecturas como éstas son las que brindan herramientas y valor al caminante cristiano.
    Mucho me gozo en reconocer que pese a que un tema tan ‘espinoso’ como bien lo hemos llamado aquí ya no se trata en nuestro medio, o al menos muchos guardan silencio mortal, quedan portadores responsables aún delante de Dios.
    Gracias por el aporte, enriquece y sirve para realizar mejor aún la labor encomendada.
    Acuñaré la expresión ‘deshomofobicar’ la Biblia. Con las menciones del caso.

    Un saludo fraterno desde las Islas Galápagos.

    Esteban Vega G.

  • ISABEL said:

    MUCHAS GRACIAS POR COMPARTIR ESTE TRABAJO. AYUDA A REFLEXIONAR Y VER LAS DIFERENTES ARISTAS DEL TEMA. DIOS NOS GUIE Y NOS DE SABIDURÍA PARA ENTENDER SU PALABRA Y APLICARLA ADECUADAMENTE A LA REALIDAD ACTUAL.

  • Juan Carlos Sánchez Sottosanto said:

    Creo que es un texto que intenta ser políticamente correcto y sólo se queda en la tibieza digna de ser vomitada. Es el viejo sintagma “ama al pecador y odia al pecado” pero dicho más edulcoradamente. La bibliografía es u obsoleta o sesgada; el mundo teológico-académico ha avanzado mucho más allá de las obras citadas, los discursos médicos y psiquiátricos ya nada tienen que decir (dejaron de “decir” desde que toda patología se demostró como inexistente) y las sociedades seculares han avanzado hacia el reconocimiento de derechos de las minorías LGTBI desde el momento en que pudieron dejar de lado los versículos anquilosados, mal leídos o saturados de escolasticismo inútil. Señor Stam: preferiría de usted un homofóbico consecuente y no un hipócrita condescendiente.

  • Alvin Góngora said:

    Respetuosamente me distancio de los comentarios anteriores (hasta el momento son tres) y comparto las reacciones que ya me habia pedido una amiga tras leer el articulo. Hay una noticia que se acaba de producir (Nov 12, 2012, 10:45 pm – escribo desde Toronto) y que me anima a copiar aqui mis reacciones. Se trata de la ley que aprobo el parlamento de Uganda y que tipifica como delito a la homosexualidad que es castigable con la pena de muerte o la cadena perpetua, dependiendo de la gravedad. Lo descorazonador es tener que admitir que la ley en Uganda es resultado de un intenso trabajo de presion llevado a cabo por lideres religiosos, mayormente evangelicos.

    Mi reaccion (casi mas extensa que el articulo)

    · Sus consideraciones exgéticas se apresuran a desechar el debate contemporáneo. No solamente hay sustento sólido para la relectura que Juan no acepta sino que, además, “las cuatro frasecitas” a las que se refiere se dan en contextos que al asumirlos ponen en aprietos el andamiaje ético cristiano. Es decir, esas “cuatro frasecitas”, de asumirse con la literalidad que les hemos reconocido hasta hoy invitan a una lectura igualmente literal de otras conductas que hoy no nos parecen problemáticas y que no asumimos literalmente.
    · Sus consideraciones hermenéuticas chocan con el problema anterior. En este sentido Juan hace preguntas muy desafiantes, tan desafiantes que obligan a una respuesta que él no se atreve a dar. Creo que las preguntas que Juan hace son las que debemos tener en cuenta. Pero para responderlas tendríamos que revisar su rechazo a la tarea exegética anterior. La homofobia se ha mantenido precisamente por no considerar “las cuatro frasecitas” a las que se refiere Juan y que, paradójicamente, lxs biblistas homosexuales y heterosexuales no homófobxs sí se han dado a la tarea de discernir. La iglesia dio batallas mucho más difíciles en el pasado. Por ejemplo, la pelea contra la esclavitud. Para conseguirlo, las maromas exegéticas y hermenéuticas fueron mucho más acomodaticias que las que exigiría una lectura no homofóbica de la Biblia. Digo esto porque la Biblia es francamente amiga de la esclavitud. Para sustentar una postura anti-esclavista desde la fe hay que torcer el texto bíblico hasta límites imposibles y forzarlo a decir lo que nunca dijo: que está en contra de la esclavitud. Sin embargo, eso no es así. A decir verdad, la Biblia es esclavista. No obstante, dimos esa pelea y Dios no dejó de ser menos santo por esa razón. Con la homosexualidad, no habría el espacio para las maromas exegéticas. La Biblia es parca en cuanto al tema, Jesucristo no dijo nada, y lo que parece explícito da espacio para lecturas alternativas sin que se altere el sentido del texto.
    · Sus consideraciones científicas no lo son. Digo esto por cuanto Juan no ofrece un panorama del debate científico en torno al asunto. Tampoco ofrece en este párrafo las preguntas incisivas que sí propuso cuando tuvo en cuenta algunas cuestiones hermenéuticas. El debate científico es el que hace tambalear la lectura tradicional y heterocéntrica del corpus bíblico.
    · Sus cuestiones pastorales tienen un tufo de condescencia prepocupante. Pareciera como si desde su perspectiva de pastor la congregación carece de discernimiento y por lo tanto demanda ser protegida. Y ya que Juan nos recuerda que sin la orientación del pastor nada somos, pues entonces yo diría que es el momento para que los pastores orienten. Así que si de orientación se trata, bienvenidas las preguntas que él levanta, pero más bienvenida sería la postura que se asume. Entiendo que la de Juan es una postura de continuación de la exclusión de lxs homosexuales, esta vez con el ropaje de la bondad que anda a caballo del lema “amo al pecador y aborrezco su pecado.” Mi pregunta sería: ¿Por qué no lo dice? ¿Por qué no lo hace explícito, como sí lo hacen los pastores e imams fundamentalistas? Las cuestiones pastorales de Juan acusan un temor que no debe darse. Entiendo, al mismo tiempo, que ya tratándose de casos específicos a nivel de una parroquia, una pastora o un pastor determinadxs van a enfrentar obstáculos si disciernen que la tarea pastoral lxs llama a solidarizarse con los movimientos LGBTI. Hay resistencias al interior de la congregación, estructuras de administración denominacional ya establecidas e incluso el ingreso (ofrendas, diezmos, salarios) se va a afectar. Supongo que temores similares atormentaron a lxs pastores y pastoras que en el pasado abogaron por la justicia racial, lxs que combatieron la esclavitud y lxs que hoy, en algun pueblito conservador de Arkansas o Louisiana, en gringolandia, asumen posturas pacifistas, favorecen y protegen a lxs inmigrantes, presionan para que los gobiernos defiendan a lxs más pobres y se enfrentan así al furor religioso del Tea Party. El asunto es que, tratándose de cuestiones pastorales, hay un desafío que sigue siendo innegociable: el de la defensa de los derechos humanos.

    En síntesis, me quedo con las preguntas hermenéuticas de Juan para decir que la normatividad en torno al empleo de la sexualidad ha de recibir un tratamiento similar al que le hemos dado a los demás temas en los que la Biblia habla como hija de una época. Esos temas son el machismo, la poligamia, la esclavitud, el racismo (¿recuerdas la historia de cómo surgieron las razas a partir de los hijos de Noé?), la xenofobia (i.e., Nehemías, Esdras), el etnocentrismo contra el que tanto luchó Pablo, regulaciones de la dieta, cuestiones de higiene personal (sobre todo femenina), liderazgo de la mujer, el lugar de Israel en la historia, el acento salvífico de la ley de Moisés, etc.
    Además de las cuestiones que Juan menciona (exegéticas, hermenéuticas, científicas, pastorales) hay que añadir las históricas. La perspectiva homofóbica es reciente no solo en la historia de Occidente sino también en la historia de la teología y del desarrollo del canon bíblico.
    Es muy positivo que nuestros hermanos mayores (Juan, en este caso) estén ventilando este tema. Quizá ellos no quieran decir abiertamente lo que piensan y es posible que estén desafiando a generaciones más recientes a que den el paso que ya suena a demanda: que la iglesia evangélica salga del clóset.

  • Alvin Góngora said:

    Envié un comentario anoche y al no aparecer publicado sin una explicación previa me quedo preguntándome cuál de los cuatro criterios establecidos arriba no observé. Esos criterios son: ser amable, ser respetuoso, atenerse a la temática y no hacer spam.
    Kairos no considera que las posturas críticas falten a la amabilidad, ni sean irrespetuosas. Mi perorata se atuvo a la temática. No hice spam. De pronto la extensión los desanimó.
    Sea cual fuere la razón, apreciaría que me lo hicieran saber, ya que sigo sin creer que al no coincidir en mis apreciaciones con las de Juan, uds. hayan visto allí la razón para no publicar mi comentario. Gracias por su amabilidad.

  • Adrian Magallanes said:

    Estimado Rene, considero de suma practicidad esta discusion hermeneutica, que es necesaria para poder consolidar nuestras comunidades de fe lo más cercanas a la Plenitud de Cristo. Gracias.

    Abrazo desde Uruguay (Mercedes)

  • Eriberto Soto said:

    Gracias por publicar este articulo por el Dr. Juan Stam. Sus credenciales evangelicas son intachables y su trabajo demuestra su cuidado con el texto biblico y muestra su compasion pastoral. Permitame recomendarles dos excelentes trabajos sobre el tema que creo ayudaran en entender la enseñanza biblica exegetica sobre el tema desde una perspectiva no fundamentalista pero si con respeto al texto y a la opinion consistente de la iglesia atravez de los siglos:

    The Moral Vision of the New Testament por Richard Hays, teologo Metodists Unido y The Bible and Homosexual Practice por el biblista Presbiteriano Robert A. J. Gagnon. Ambos de credenciales academicas reconocidas y convicciones evangelicas no fundamentalistas.
    He percibido que los que quieren defender la practica homosexual muchas veces quieren dar la idea que solo fundamentalistas no apyan el estilo de vida homosexual o una reinterpretacion del texto biblico. Estos eruditos mencionados demuestran la falacia de esos argumento.

  • Juan Lara said:

    Gracias por brindar esta orientaciones pastorales sobre un tema tan real
    y que en muchas Iglesias ya estamos enfrentando, Dios nos de la sabiduría para saber como proceder a la luz de su Palabra y al mismo tiempo usemos del amor de Dios para tratar a quienes están viviendo esta realidad, que no solo afecta a quienes no son creyentes si no a muchos que con honestidad dicen creer en Dios.
    Si el deseos de Dios es que todos sean salvos, de seguro que nos mostrará la forma de pastorear a quienes están ene este estado, como lo ha hecho para otras situaciones como el divorcio, el suicidio, etc.

  • jorge said:

    Excelente trabajo el de Juan Stanm, sumamente esclarecedor, agradecidos a Kairos por la publicacion

  • Pastorisimo said:

    Tema de actualidad en Colombia, a pesar de ser muy antiguo en la historia universal, ya que nuestros legisladores están convirtiendo en ley de la República el matrimonio entre personas del mismo sexo.
    Necesitamos artículos como el presente, para tener perspectivas bíblicas, teológicas que nos ayuden a tener claridad en nuestros argumentos frente a esas tendencias homosexuales.

  • JOSE DUNKER said:

    Interesante reflexion… Sería interesante ańadir los aspectos
    médicos: exceso de enfermedades fisicas y mentales, y hasta 20 ańos menos de esperanzas de vida. En otras palabras, se trata de una conducta claramente perjudicial. La pastoral cristiana tiene que partir de allí para ofrecer la oportunidad de una terapia reparativa.

  • Eliberto Juárez said:

    Gracias por esta publicación, personalmente es un tema en el cual no he podido tomar ninguna postura ni fundamentalista ni liberal, por lo cual el escrito del tío Juan me ayuda muchísimo a entender el sentido pastoral y urgente del tema, aunque tampoco me ubica en ninguna de las lineas de pensamiento con los que la iglesia ha abordado el tema “fundamentalista” o “liberal. Creo que ahora esta publicación me ayuda a seguir buscando mas herramientas para entender el tema y para hacer misión.

  • Carlos A. Varas W. said:

    Me parece muy bueno el abordaje del tema, sin definir, solo nos traslada las inquietudes de hacer una correcta interpretación tanto del tema como del rol pastoral de esta realidad. Y a la vez, abre la puerta a revisar, si persistimos que la homosexualidad está condenada por el Señor (NT) por ser una conducta inapropiada, debemos revisar otros aspectos derivados del tema que él mismo menciona, como el divorcio liviano, el pelo largo y ciertas cosas que se toman como naturales.
    Si la postura es tender a validar la homosexualidad por reinterpretar los textos, esto implica una “vía libre” para el resto de las inmoralidades. No es un tema sencillo, porque lo que implica en errar en la interpretación, la vida eterna de los involucrados, dado que de tener razón la posición más apegada a la Biblia, no entrarían en el Reino de Dios.

  • Joelson Gomes said:

    òtimo texto, são reflexões que estão à nossa porta e a Igreja não pode se furtar a elas.

  • nico said:

    Pedimos disculpas ya que por inconvenientes fuera de nuestro alcance recien completamos la publicación de los comentarios a este artículo. Agredecemos su participación.

  • Isaias said:

    El artículo de plano nos pone en un situación de ambiguedad, ante un problema real como es el homosexualismo y el lesbianismo(entre aceptarlo como tal porque ser una situación que se da y/o rechazarlo sabiendo que debemos amrlos egún la Biblia.).

    El Problema real no es esperar que La Ciencia descubra que es un problema genético. De lo Contrario todos los sodomitas tendrían el mismo gen.

    El problema esta en LA EDUCACION, y el olvido de Dios en la palicación de SUN PALABRA al estilo de Vida Cotidiano. Los padres ya no corigen a sus hijos… corrigen quitandoles la tele, no comprando un smartphone o no reglando un viaje. Y con eso soluciona el problema de conducta, según la educación actual. Cada vez más salen del closet, y se contaminan unos a otros. Sea cual fuera la interpretacion hermeneutica. DIOS ABORRECE EL PECADO. Para mi LOS PADRES SON LOS RESPONSABLES, de la conducta HOMOSEXUAL DE SUS HIJOS, hablo de la conducta, formación, principios, valores. PADRE que tiene 2 mujeres que esperas de tu hijo?, que salga un hombrazo como tú, mentira… tienen uno peor en PECADO QUE TU, TU HIJO. Padre que no te acuerdas de TU CREADOR, qu esperas… que tu hijo sea MEJOR PERSONA QUE TU… PADRES, dejen que que su hijo se junte con con un homsexual durante un tiempo y se seguro tu HIJO se convierte en homosexual. Padre, te has dormido estamos en el 2013, observa a tu hijo vigilante, despierto TU. Que crees que hace tu hijo cuando le das permiso para irse de vacaciones con sus amigotes…??? Nada???. Piensa…. Todo está claro… EL SISTEMA ESTA CORROMPIDO, y lamentablemente los PADRES SOMOS LOS RESPONSABLES DE ELLO…..
    NI LA BILBIA ES HOMOFOBICA, ni nada por ele estilo NADIE QUIERE APLICAR LOS MANDAMIENTOS DE DIOS…

  • carlos andres said:

    Me parece muy interesante el texto de juan,el abuelo se sabe slair con la suya,a sentido personal me gustaria que nos hablara sobre el servicio militar si realmente es un servicio,y como seguidores de Jesus cual debe ser nuestra portura.

  • JOSE DUNKER said:

    Apreciado René: recibe mi saludo afectuoso desde RD. En un periodico local apareció esta semana mi artículo que te adjunto sobre homosexualidad…
    …………………………

    CINCO MITOS SOBRE PREFERENCIA HOMOSEXUAL

    Por: José Dunker L.

    El debate sobre la preferencia homosexual tiene dos sesgos, uno político, y otro religioso. Unos lo asumen como cuestión de fe, y otros como postulado político. En lo que sigue me propongo, con argumentos estrictamente científicos, desmontar cinco mitos comunes.

    El primer mito es: la preferencia sexual es hereditaria. La verdad es que no hay base científica para sostener ese punto. Hamer lo propuso en 1993, pero al replicarse el estudio se descartó rotundamente. No conozco ningún autor actual que sostenga ese punto. Lo que se sospecha, tanto entre los pro como entre los contra, es que existen factores biológicos facilitadores, pero en ningún caso determinantes. Especialmente se citan factores hormonales durante el embarazo, y la idea de un ‘cerebro gay’ (Levay, 1991), lo cual apenas confirma la gran plasticidad del cerebro humano. Se trata, por consiguiente, de una conducta aprendida, y cuyo aprendizaje conocemos muy bien los psiquiatras que trabajamos esta condición.

    Segundo mito: los psiquiatras descubrieron que la preferencia homosexual es normal. ¡Falso! El cambio vino por movilización política. El Movimiento de Liberación Homosexual atrajo al movimiento feminista y a otros grupos minoritarios para lograr una victoria por escaso margen. Luego vino una reacción en cadena: médicos, psicólogos, maestros, trabajadores sociales, y otros; luego algunos países y finalmente iglesias liberales inventaron el matrimonio homosexual. El argumento fue: ‘si los psiquiatras dicen que es normal, ¿Qué nosotros?’ La próxima meta del Movimiento de Liberación Homosexual es la “completa liberación sexual”, lo cual significa eliminar de la nosología psiquiátrica sadismo, masoquismo, exhibicionismo, abuso sexual, e incluso incesto, con los mismos argumentos utilizados para la homosexualidad.

    Tercer mito: la preferencia homosexual es una opción natural, y existe incluso en el mundo animal. La verdad es que la preferencia homosexual contradice el esquema de la naturaleza para la reproducción de la especie: cópula entre macho y hembra a través de sus genitales. La cópula hombre-hombre o mujer-mujer contradice ese diseño natural y es por lo tanto una disfunción. El ano no fue diseñado como órgano sexual, y por eso carece de lubricación, de elasticidad, y tiene un PH alcalino que favorece las infecciones. Desde que un hombre lo usa como órgano sexual se expone a más de 20 enfermedades, desde SIDA hasta cáncer del ano. Las lesbianas usan sustitutos artificiales del pene, lo cual suele ser dañino. Asimismo se privan de los factores protectores de las hormonas del parto y de la lactancia. La preferencia homosexual, por lo tanto, se desvía de la función natural, y surge tanto en seres humanos como en animales superiores por defecto de los mecanismos normales de aprendizaje.

    Cuarto mito: la preferencia homosexual no tiene consecuencias médicas negativas. ¡Falso! Homosexuales y lesbianas tienen más SIDA y venéreas, mas infecciones e infestaciones y más cáncer, especialmente de los genitales; más depresión, esquizofrenia, trastornos por ansiedad, trastornos de personalidad, trastorno bipolar, y exhiben más promiscuidad, violencia, abuso de sustancias, sexo de una sola noche, y otras conductas sexuales de riesgo. Debido a este exceso de enfermedades los homosexuales viven hasta 20 años menos que los heterosexuales, y su riesgo de muerte es similar a otras adicciones como drogas, tabaco, o alcohol.

    Quinto mito: la preferencia homosexual no tiene cura, y si se intenta puede tener consecuencias negativas. ¡Falso! La evidencia científica es clara en este punto. El doctor Spitzer, portavoz de los que proponían eliminar la homosexualidad del DSM-III, fue retado a revisar el punto y al final confirmó que las “terapias reparativas” podían ser exitosas. Existen organizaciones que trabajan con homosexuales utilizando las mismas técnicas de AA, con los mismos resultados. Los pioneros de las principales escuelas en psicología confirmaron la posibilidad de modificar la preferencia homosexual. La mayoría de los individuos que siguieron un proceso voluntario de terapia en mi consultorio modificaron su preferencia sexual.

    La preferencia homosexual es dañina para el individuo, dolorosa para su familia, y costosa para la salud pública, por lo que debe reconocerse como una conducta anormal.

    dr_dunker@hotmail.com

    Publimart – Francisco P. Ramirez #405, Evaristo Morales, Santo Domingo,

  • René Padilla said:

    La cantidad de comentarios sobre el artículo de Juan Stam acerca de la homosexualidad es señal de la urgente necesidad de reflexión respecto a este tema en círculos evangélicos. Obviamente, es un tema sumamente complejo porque tiene múltiples aristas y cada una de ellas se presta a distintos enfoques a veces opuestos entre sí. Me alegra que el Dr. Rafael Dunker nos haya enviado su artículo con un enfoque
    médico. Su conclusión, según cual la preferencia homosexual es dañina para el individuo, dolorosa para su familia, y costosa para la salud pública, por lo cual debe reconocerse como una conducta anormal” es digna de consideración seria por parte de quienes han aceptado los mitos acerca de la preferencia homosexual como la base para el rechazo de una posición que ellos simplemente tildan de “fundamentalista” y califican de “homófono” a cualquiera que no esté de acuerdo con ellos. Otro enfoque muy necesario sería el político en que habría que distinguir muy claramente entre la misión de la iglesia que busca la coherencia entre
    la ética cristiana y el estilo de vida de los cristianos (incluyendo su vida sexual) y la tarea del Estado, que no está llamado a legislar sobre cada aspecto de la vida de los ciudadanos, y menos aún sobre sus relaciones sexuales.

Deje sus comentarios!

Agregue su comentario, otrackback desde su sitio. Tambien puede hacerlo subscribe to these comments vía RSS.

Sea amable y respetuoso. Aténgase a la temática. No haga spam.

Puede usar estas palabras clave:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

This is a Gravatar-enabled weblog. To get your own globally-recognized-avatar, please register at Gravatar.