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Misión
Historia
Marco Bíblico-Teológico
Compromisos
Organización
Administración y finanzas

 

Misión

La misión de la Comunidad Kairós es proveer al movimiento evangélico un espacio de reflexión y de acción al servicio del Reino de Dios en función del crecimiento de las iglesias locales en la práctica del discipulado cristiano y de la misión integral.
Para este fin la Comunidad Kairós:

•    tiene un equipo formado por miembros de diferentes iglesias evangélicas, muchos de ellos voluntarios, que han asumido ciertos compromisos básicos y se han unido para crecer y colaborar juntos en varios ministerios;

•    fomenta la relación con iglesias locales e instituciones proeclesiásticas comprometidas con el Reino de Dios y su justicia;

•    busca a toda costa ser fiel a la Palabra de Dios y pertinente a las necesidades de la gente en el mundo actual, especialmente a las de los sectores más vulnerables de la población.

 

Historia

La historia de la Comunidad Kairós se remonta a 1976, año en que un grupo de asesores de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (C.I.E.E.), docentes de varias instituciones teológicas y profesionales evangélicos empezaron a considerar juntos el significado histórico de un discipulado cristiano integral.

La preocupación central era la formación de discípulos de Cristo que vivieran su fe en cada área de la vida, particularmente en el campo profesional. Con el tiempo esa visión resultó en la formación del Centro de Estudios Teológicos Interdisciplinarios (CETI), al cual fueron añadiéndose, poco a poco, otros ministerios. En 1987 se constituyó la Fundación Kairós, entidad que da cobertura legal y administrativa a la Comunidad y que funciona como una ONG sin fines de lucro, de acuerdo con las leyes relativas a las personas jurídicas del país.

Marco Bíblico-Teológico

Concebimos nuestro servicio como un ministerio cristiano que sólo puede realizarse en el contexto de un pueblo que se entiende a sí mismo como pueblo de Dios y reconoce que su existencia misma es fruto de la iniciativa expresada en la Palabra de Dios y en la acción del Espíritu Santo.
Negamos que el quehacer teológico sea privativo de especialistas. Aunque reconocemos la importancia del don de la enseñanza para la edificación del cuerpo de Cristo, creemos que la reflexión teológica requiere el aporte de todo el pueblo de Dios. La teología tiene que liberarse de su cautividad universitaria y del consecuente intelectualismo, y constituirse en un instrumento de crítica al alcance de toda la Iglesia como comunidad hermenéutica.

Aceptamos como base de nuestra reflexión la revelación de Dios, cuyo tema central es Jesucristo el Señor, anunciado por los profetas del Antiguo Testamento, venido en carne, muerto y resucitado por nosotros, y activo hoy en la historia para llevar a la culminación su obra redentora. El Jesús de la historia es el Cristo de la fe; su realidad, actualizada por el Espíritu Santo por medio de las Sagradas Escrituras, hace posible la vida y la misión de la Iglesia. En él, el pueblo de Dios halla el modelo de la nueva humanidad y el poder para un nuevo estilo de vida en armonía con la voluntad de Dios.

La reflexión y el discurso teológico encuentran su coherencia en Jesucristo. Nuestra tarea teológica es fundamentalmente una tarea hermenéutica que quiere trasladar la Palabra de Dios desde su contexto original, representado por el texto bíblico, a un contexto histórico contemporáneo. La concebimos como una tarea que presupone la normatividad de la Palabra escrita, a la vez que la iluminación del Espíritu Santo que da testimonio acerca de Jesucristo.

Consecuentemente, como una tarea que requiere el estudio y la oración, el propósito de nuestra reflexión es primordialmente pastoral. Anhelamos que nuestra teología corrobore a los creyentes en la fe y los capacite para llevar adelante la misión que Dios ha encomendado a su pueblo. Consideramos que la reflexión teológica genuina es una búsqueda de formas de obediencia al Señor en medio de una situación histórica específica con todas sus demandas e interrogantes particulares. Por ello, aunque reconoce antecedentes históricos, la labor teológica no es simplemente el aprendizaje o la repetición mecánica de formulaciones teológicas del pasado: siempre tiene un elemento de respuesta creativa a situaciones nuevas. Sin embargo, el propósito de la teología no es incentivar nuevas formulaciones teológicas, sino relacionar la totalidad de la vida a Jesucristo como Señor y Salvador.

Tanto el impulso a la reflexión como la búsqueda de obediencia a Jesucristo son señales de la acción de Dios en el ser humano. El impulso a la reflexión aparece en todas las personas y en todas las culturas, aunque adquiere formas diversas y (como toda la persona) necesita redención. La búsqueda de obediencia es fruto de la respuesta humana al llamado de Dios en Jesucristo. Ambos hallan sentido en la actitud de adoración que provee el marco de referencia más apropiado para la labor teológica. Nuestras formulaciones teológicas son a menudo nada más que un balbuceo con el cual intentamos decir lo inefable. El Espíritu de Dios las usa en la medida en que se ajustan a los parámetros provistos en la Palabra que él mismo inspiró, de tal modo que nuestras palabras son instrumentos de su Palabra. Nuestro conocimiento de Dios, como nuestras formulaciones, tiene sus limitaciones. Ahora vemos en una forma confusa, como reflejos borrosos en un espejo; pero cuando Dios cumpla plenamente su propósito, veremos con toda claridad. Ahora solamente conocemos en parte, pero entonces vamos a conocer completamente, como Dios nos conoce a nosotros.


Compromisos

Como miembros de la Comunidad Kairós asumimos los siguientes compromisos:


Compromiso con el Reino de Dios y su justicia

Reconocemos que el Reino de Dios, que se hizo presente en la historia por medio de la persona y obra de Jesucristo, exige que tomemos en serio los valores de ese Reino en todos los aspectos de la vida. Consecuentemente, nos proponemos crear, por el poder del Espíritu Santo, situaciones que favorezcan el desarrollo de un discipulado integral fiel a Jesucristo, incluyendo el espíritu comunitario y la búsqueda de la justicia, la paz y la integridad de la creación.

Compromiso comunitario

Creemos que el crecimiento en Cristo sólo es posible en comunidad. Nos proponemos proveer un contexto de aceptación mutua, amor, perdón y reconciliación en el cual las personas reconozcan plenamente su dependencia de la gracia de Dios, cultiven las disciplinas básicas de la vida cristiana y profundicen su compromiso con Jesucristo a nivel personal y comunitario.

Compromiso con la Iglesia

Creemos en la Iglesia, que se hace visible históricamente en comunidades de fe llamadas a servir como agentes del Reino de Dios en todas sus dimensiones en su propio contexto. Promovemos la práctica de la unidad cristiana por encima de las barreras denominacionales, raciales, sociales, culturales, económicas y políticas. Fomentamos el reconocimiento y la práctica del sacerdocio de todos los creyentes, el liderazgo participativo y el crecimiento integral de la iglesia local.

Compromiso con el ser humano en su integridad

Creemos en la dignidad de cada persona como criatura hecha a imagen y semejanza de Dios para relacionarse armoniosamente con él, con el prójimo y con la creación. Promovemos, consecuentemente, la igualdad de todas las personas, el reconocimiento de sus responsabilidades, el desarrollo de sus dones y capacidades para servir a Dios y al prójimo, y el respeto a sus derechos.

Compromiso con la familia

Creemos en el matrimonio y la familia como instituciones establecidas por Dios. Por lo tanto, promovemos el desarrollo, el fortalecimiento y la defensa de su salud integral.

Compromiso con la sociedad humana

Creemos que la sociedad humana es el campo de acción de Dios. Consecuentemente, promovemos la reflexión sobre la fe bíblica y sus consecuencias en relación con los problemas contemporáneos y buscamos maneras de traducir dicha fe en presencia y acción cristianas en la sociedad.

Organización

El Consejo de Administración (C.A.) es el órgano legal y administrativo de la Fundación Kairós y está encargado de la política y la supervisión de la entidad. Está constituido por siete miembros elegidos por tres años. En la actualidad son los siguientes:


C. René Padilla, Presidente emérito
Graciela De Celis, Presidente
Catalina F. Padilla, Vice Presidente
Enrique Vivas, Vocal
Máximo Siles, Vocal
Carlos Park, Vocal

En los cargos directivos se desempeñan actualmente:
Elisa Padilla, Directora Ejecutiva
Alejandro Font, Coordinador de Administración y Finanzas
Leticia Pérez de Celis, Coordinadora de Ministerios Comunitarios
Guillermo Steinfeld, Decano del Centro de Estudios Teológicos Interdisciplinarios (CETI)
C. René Padilla, Coordinador de Ediciones Kairós
Abel Riera, Coordinador de Ventas
Guillermo C. Font, Director de la Revista Kairós y Coordinador de Publicaciones
David Nacho, Coordinador de Comunicaciones

Administración y finanzas

La administración y las finanzas de la Fundación Kairós son responsabilidad directa del C.A., que en todos los aspectos de su gestión se esfuerza por responder a los requisitos que le impone la ley de personas jurídicas vigente en la República Argentina. Kairós es una fundación sin fines de lucro. Su base económica está constituida por fondos que ingresan por los siguientes rubros:

•    Producción y distribución de literatura, y venta de servicios.
•    Contribuciones regulares o esporádicas de miembros y amigos.
•    Donaciones y ofrendas de iglesias e instituciones nacionales e internacionales.

¡Sume su esfuerzo al nuestro!

 

 
La Fundación Kairós es una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es promover el discipulado cristiano y la misión integral entre las iglesias locales, desde una perspectiva evangélica y ecuménica con un enfoque contextual e interdisciplinario