EVANGÉLICOS Y POLíTICA EN CHILE Y GUATEMALA PDF Imprimir E-mail
El 21 de junio próximo pasado se llevó a cabo en Santiago de Chile la proclamación de la candidatura presidencial del pastor evangélico Salvador Pino Bustos, en un marco que bordeó las cuatro mil personas. Este es un hecho que se inscribe dentro del lento proceso del pueblo evangélico por abrirse espacios en la sociedad chilena.

-EVANGÉLICOS Y POLíTICA EN CHILE

 

 

-PARTICIPACIÓN DE LOS EVANGÉLICOS EN LA LUCHA ELECTORAL EN GUATEMALA

 

 

 

Josué Fonseca

(EPOS)

               CHILE                       GUATEMALA

 

 

EVANGÉLICOS Y POLíTICA EN CHILE

El 21 de junio próximo pasado se llevó a cabo en Santiago de Chile la proclamación de la candidatura presidencial del pastor evangélico Salvador Pino Bustos, en un marco que bordeó las cuatro mil personas. Este es un hecho que se inscribe dentro del lento proceso del pueblo evangélico por abrirse espacios en la sociedad chilena.

Tal proceso guarda relación directa con el crecimiento evangélico en Chile. Investigaciones moderadas indican que los evangélicos en este paí­s constituyen el 20% de una población de 15 millones de habitantes. Es uno de los tres porcentajes más altos de evangélicos en los paí­ses latinoamericanos. Cabe señalar que, por presiones católicas, el gobierno militar no incluyó el dato religioso en el censo de 1982. Para el censo de 1992, quien escribe y otros académicos evangélicos logramos cambiar la hoja censal para que se tomara en cuenta el dato evangélico de manera apropiada, con lo cual se logró el dato oficial de un millón y medio de evangélicos mayores de catorce años en ese entonces. Hacia el año 2000 las cifras han crecido hasta llegar al 20% indicado.

En 1992 el Centro de Estudios Públicos, organismo ligado a sectores conservadores, publicó una encuesta (Retrato del movimiento evangélico, por Fontaine y Beyer) dirigida y financiada por el sociólogo David Martin. En ella se concluye que por cada evangélico observante hay dos católicos observantes; que en el estrato social inferior la proporción se vuelve uno y uno; que uno de cada cuatro evangélicos se convirtió hace menos de diez años. La encuesta mostró, además, que en polí­tica los evangélicos tienden a ser «más bien independientes y despolitizados», aunque al momento de preguntar respecto a la identificación polí­tica sólo un 11% se identificó con la derecha, un 43% dijo identificarse con la centroizquierda y un 46% se declaró independiente.

Este estudio tuvo un gran impacto en los medios de prensa, especialmente porque en su presentación recomendaba a los polí­ticos considerar esta nueva fuerza social y religiosa emergente.

De este modo, los evangélicos están siendo considerados en el debate público. Un ejemplo es la constitución de la comisión presidencial convocada por el Presidente Patricio Aylwin inmediatamente después del retorno a la democracia para estudiar el status jurí­dico de las iglesias evangélicas. Como resultado, en julio del año en curso fue aprobada finalmente como ley de la República una nueva normativa que pone a cada una de las iglesias evangélicas como iguales ante la ley respecto a las otras iglesias cristianas, es decir, la Católica Romana y la Ortodoxa. Así­, los evangélicos están abriéndose paso poco a poco en el debate social y son consultados en cuanto a educación, salud, ley del divorcio, derechos humanos, pena de muerte y otros temas contingentes.

Por todo lo anterior, las candidaturas de evangélicos a posiciones polí­ticas no resultan extrañas. Ya en las elecciones de concejales municipales de 1996 fueron elegidos más de treinta evangélicos, la mayorí­a de lí­nea centrista. En año 1995 se constituyó la Alianza Nacional Cristiana (ANC), compuesta por lí­deres evangélicos laicos de posturas más bien conservadoras y de derecha, pero con poca validación entre los evangélicos. En 1996 la ANC consiguió la elección de sólo cuatro concejales, mientras que otros veintiseis fueron elegidos por la ví­a de partidos tradicionales. La ANC presentó sólo un candidato a las parlamentarias de 1997, quien obtuvo pocos votos.

La candidatura presidencial del pastor Salvador Pino Bustos se presentó este año como independiente con 37.000 firmas, pero fue inhabilitada por el Servicio Electoral el dí­a 24 de agosto próximo pasado por tener más del 5% de las firmas objetadas. El pastor Pino habí­a insistido en su candidatura, a pesar de que el Comité de Organizaciones Evangélicas (COE), que agrupa al 95% de los evangélicos del paí­s, le habí­a negado su respaldo. Lo mismo habí­an hecho los pastores bautistas, quienes declararon que no apoyaban al pastor Pino y le exhortaron a desistir de su postulación y dedicarse a la evangelización. El obispo Pino, un ex operario de imprenta, de cincuenta y tres años de edad, habí­a sido separado de su denominación pentecostal (primero fue metodista pentecostal y después de la Iglesia Misionera de Dios Pentecostal), hecho que lo habí­a llevado a formar una iglesia autónoma denominada «Restauración 2000», que actualmente cuenta con unos cuatro mil miembros.1

La mayorí­a de los evangélicos no apoyaron al pastor Pino. El apoyo que recibió provino principalmente de dos sectores emergentes. En primer lugar, de empresarios vinculados a las dos cadenas de radioemisoras evangélicas, que cuentan, juntas, con más de 40 emisoras en todo el paí­s (en contraste con la radio católica, que sólo tiene 23), las cuales por extensión se unen a varios canales de TV evangélicos. En segundo lugar, de las iglesias evangélicas llamadas «de cines», es decir, iglesias o denominaciones independientes que han surgido de divisiones de iglesias pentecostales en los últimos diez años, son más bien de carácter carismático-neopentecostal y tienen un alto crecimiento numérico y económico en el ámbito nacional, lo cual les ha permitido comprar salas de cine de barrio para transformarlas en templos. Ambos sectores, las radios y estas iglesias independientes, participan de los ví­nculos entre los ministerios de alabanza latinoamericanos, ponen gran énfasis en el lenguaje de la prosperidad y controlan las cruzadas de evangelización, los masivos eventos musicales, la «Marcha para Jesús», las empresas comerciales, las campañas de levantamiento de fondos, etc. Estos grupos ofrecieron su respaldo polí­tico al pastor Pino y les queda el desafí­o de aclarar sus posiciones en el futuro.

Todo este cuadro constituye un signo de realidades evidentes en Chile: los evangélicos están cansados de las históricas discriminaciones religiosas en la vida social, en su existencia legal, en la educación y en las instituciones nacionales. En este contexto de crecimiento evangélico las denominaciones en general están produciendo un gran impacto nacional: los seminarios se han cuadruplicado en los últimos diez años, el liderazgo del COE se ha consolidado, los ministerios sociales se han multiplicado y la evangelización se ha extendido por todo el paí­s. Dentro de este marco muchos pastores independientes buscan protagonismos a toda costa, usan los medios de comunicación social, buscan ganancias de posicionamiento personal y cultivan el éxito religioso poniendo énfasis en el marketing y el consumismo del avivamiento, apurando resultados de corto plazo y cediendo a la tentación de los pequeños empire builders, sin cuidar de guardar toda la Palabra de Dios, la misión integral y la unidad de la iglesia.

En términos polí­ticos la periodista Liberty Vallejos criticó la superficialidad del discurso del pastor Pino y lo resumió muy acertadamente: «Mientras Pino dice "yo tengo un sueño", los candidatos a Presidente dicen "yo tengo un programa de gobierno"».

 

Nota

1 En Chile estas cifras no son tan llamativas, como pudiera parecer a simple vista, si se piensa que hay iglesias históricas que cuentan, por lo menos en sus listas de miembros, con más de veinte veces estos números. En muchos casos el tí­tulo de obispo es más bien una autonominación conveniente que revela el status que se busca y resulta más bien simbólica, ya que no representa mas allá de una congregación independiente sin diócesis ni estructura episcopal.

 

 

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PARTICIPACIÓN DE LOS EVANGÉLICOS EN LA LUCHA ELECTORAL EN GUATEMALA

 

Dos corrientes evangélicas participan en las próximas elecciones

Dos corrientes evangélicas estarán presentes en las elecciones generales que se realizarán el próximo 7 de noviembre en Guatemala.

Francisco Bianchi, de la corriente neopentecostal, fue proclamado oficialmente candidato evangélico a la presidencia de Guatemala en las próximas elecciones en la Asamblea Nacional del Partido Acción Reconciliadora Democrática (ARDE). Al mismo tiempo fue proclamado Manolo Bendfeldt como candidato a la vicepresidencia de la República, y se presentó a los aspirantes al parlamento, tanto en la lista nacional como en la del distrito central y el metropolitano. Asimismo se proclamó a los candidatos a diputados en el Parlamento Centroamericano.

Gran parte de la militancia de ARDE procede del Movimiento de Acción Solidaria (MAS) que en 1991 llevó a la presidencia de la República a Jorge Serrano Elí­as, que era miembro de una iglesia pentecostal y fue defenestrado del poder en 1993.

En la proclamación de los candidatos de ARDE se anunció que el himno evangélico «Hombres de Valor» será la canción oficial de la campaña. Según el diario Prensa libre, tanto Bianchi como Bendfelt subrayaron su confianza en Dios. Bianchi señaló que sólo el 6% la población confí­a en los partidos polí­ticos y que en la presidencia se necesita alguien que inspire esperanza. Eso somos nosotros, afirmó. Bendfeldt subrayó que «nuestro mayor enemigo es el 70% de abstencionismo» que se registró en los últimos comicios.

En las listas de candidatos a diputados destacan: Edgar Ortega, Jose Garcí­a, Mario Ovalle y Augusto Castillo, en la lista nacional; Alfredo Palmieri, José Luis Garcí­a, Emilio Pacheco y Herlindo Alvarez, en la lista del distrito cental y Roberto Velásquez, Morelia Garcí­a y Carlos González en la metropolitana. Al Parlamento Centroamericano postulan Virgilio Zapata, David Lima y Gerardo Villeda.

Sin embargo, el voto evangélico estará dividido en las próximas elecciones. Además de la postulación de Bianchi por ARDE, los evangélicos son invitados a votar por la Alianza Nueva Nación (ANN), que agrupa a tres partidos de izquierda, y que lleva como postulante a la vicepresidencia al pastor presbiteriano Vitalino Similox, de la etnia katchikel. El candidato presidencial de la ANN es Alvaro Colom.

Similox fue, hasta antes de darse a conocer su postulación, secretario general de la Conferencia de Iglesias Evangélicas de Guatemala (CIEDEG). Al frente de esta influyente organización Similox cumplió una destacada tarea en el proceso de pacificación del paí­s. Tiene cincuenta años de edad y es candidato al doctorado en Sociologí­a de la Religión. En abril último dejó el pastorado para dedicarse a la campaña politica. Pertenece al presbiterio katchikel, ubicado en la región del altiplano occidental de Guatemala (departamentos de Solola, Chimaltenango y Sacatepequez). No se conoce reaccion oficial de la Iglesia Presbiteriana con respecto a la candidatura de Similox, aunque un sector esta participando con optimismo en la campaña y espera que la ANN pase a la segunda vuelta electoral.

Por otro lado, más de cincuenta pastores de la Alianza Evangélica de Guatemala en la costa sur y del occidente del paí­s expresaron recientemente su apoyo al candidato del oficialista Partido de Avanzada Nacional (PAN), Oscar Berger, durante una gira proselitista. Berger prometió que en su gobierno las iglesias «no tendrán obligación de pagar impuestos, no serán fiscalizadas, ni se les exigirá personerí­a jurí­dica».

El voto evangélico también es solicitado por Alfonso Portillo del Frente Republicano Guatemalteco.

El presidente de la Alianza Evangélica de Guatemala, César Vásquez, declaró recientemente que Bianchi «es una persona identificada con las aspiraciones de la iglesia evangélica, que son de transformación y ayuda». Precisó, sin embargo, que Bianchi no es el candidato oficial de las iglesias evangélicas.

En Guatemala se ha registrado, en los últimos treinta años, un significativo crecimiento de la feligresí­a de las iglesias evangélicas. Aunque no hay cifras oficiales confiables, se estima que el 30% de la población pertenece a alguna iglesia evangélica. Guatemala ha tenido en los últimos años dos presidentes de esa confesión: el general Efraí­n Rí­os Montt, que accedió al poder en 1982 tras un golpe de Estado, y Jorge Serrano Elias (1991-1993). Además de ARDE y de la Alianza Nueva Nación, en las elecciones de noviembre próximo participan el gobernante Partido de Avanzada Nacional (PAN) y el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), del ex presidente y lí­der de la Iglesia pentecostal El Verbo, general Efraí­n Rí­os Montt.

Sondeos de opinión pública indican que el PAN está en primer lugar, con el 25%, mientras que el FRG cuenta con el 22% de la intención de votos. La ANN figura en tercer lugar con el 6% y a Bianchi le adjudican el 0.5%.

Iglesias piden a candidatos no manipular la fe

Las Iglesias católica y evangélica pidieron a los candidatos que se presentan a las elecciones del 7 de noviembre próximo que no utilicen la religión para ganar adeptos.

«Nos molesta que manipulen y utilicen la fe y la buena voluntad de la feligresí­a para su fin de ganar la presidencia. Eso está muy mal. Hay candidatos que mencionan el nombre de Dios a cada momento, para que la gente diga que es muy creyente», declaró Moisés Colop, vocero de la Conferencia de Iglesias Evangélicas de Guatemala (CIEDEG). Y negó, según el diario Prensa Libre, que la CIEDEG apoye a algún candidato en especial.

A su vez, el presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, Ví­ctor Hugo Martí­nez, dijo que «se falta el respeto a las personas al manipular los sentimientos religiosos y, sobre todo, porque no se respeta la dignidad humana sino que a veces hasta se impone».

Por su parte, el arzobispo metropolitano Próspero Penados de Barrio anotó que han llamado a la gente a votar, para que no haya el gran porcentaje de abstenciones que se registró en los últimos comicios, pero que la Iglesia Católica no apoya a ningún candidato, aunque sí­ está dispuesta a escuchar a todos.

El presidente de la Alianza Evangélica de Guatemala (AEG), Cesar Vásquez, pidió a los candidatos no mezclar la fe de la población con sus actividades polí­ticas para ganar votos. Agregó que los grupos que apoyan a determinados candidatos, especialmente en el interior de Guatemala, no son representativos de la AEG.

El candidato evangélico a la presidencia por ARDE, Francisco Bianchi, afirmó que no mezclará su gobierno con la religión y que reforzará los principios éticos y morales, pero no desde una perspectiva religiosa.

El candidato del oficialista PAN, Oscar Berger, también negó que utilice a la iglesia evangélica para ganar votos. Lo mismo hizo Alfonso Portillo, del Frente Republicano Guatemalteco.

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La Fundación Kairós es una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es promover el discipulado cristiano y la misión integral entre las iglesias locales, desde una perspectiva evangélica y ecuménica con un enfoque contextual e interdisciplinario